Si yo fuera dictador, creo que sabría cómo conquistar el mundo. El truco está en conseguir que todo el mundo haga lo que tú quieres. Hay muchas formas de manipular a la gente y diversas herramientas para cada uno, según su especie, pero me parece que todas tienen un denominador común: el miedo.
En un artículo anterior ya reflexioné sobre lo miedosos que somos; somos unos gallinas y eso nos hace vulnerables; el miedo nos esclaviza.¿Cómo? imaginemos que un país quiere conquistar a otro por sus recursos naturales, pero la opinión pública es contraria a esa injusticia; ¿cómo salvar este bache? Pues siembras miedo entre la gente con la posibilidad de que ese país vaya a atacarnos inminentemente y los convences de que la única forma de pararlo es atacar primero. Como somos tan miedosos, nos lo creemos y ya está, guerra preventiva al canto. Aunque en ciertos casos, la guerra ni siquiera es necesaria, basta con untar al gobernante de turno o amenazarlo con quitarlo del poder. Otra forma de someter es hipotecar al país con una deuda imposible de devolver y cobrar los intereses con sus recursos naturales. En fin, que gobernar el mundo es más fácil de lo que parece, el miedo a perder lo que tenemos hace que hagamos y digamos lo que sea, sólo hay que saber la mejor forma de meter miedo entre la gente en función a tus objetivos.
La bolsa es un ejemplo bastante evidente de esto; un rumor puede hacer que en una semana las empresas pierdan miles de millones y la semana siguiente los vuelvan a recuperar; si controlas estos rumores, puedes enriquecerte especulando y empobreciendo a otros negociadores peor informados. La marcha de la economía depende del miedo que los inversores tienen de que las cosas vayan bien o mal. Este miedo influye directamente en tu hipoteca, en tus posibilidades de conseguir un préstamo, en que encuentres trabajo,… este miedo influye en nuestra libertad.
Un buen dictador debe controlar la información, pero no cualquier información, sino las fuentes de la información, de donde beben los medios de comunicación más importantes. Es fundamental pues sembrar miedo entre las altas esferas que controlan esta información para que digan y hagan lo que tú quieras.
Si yo fuera dictador, mi principal enemigo sería la fe, porque la fe hace que dejemos de tener miedo. Quien confía en Dios, no pone su confianza en su patrimonio, en su trabajo, en su poder, no tiene miedo a perder sus posesiones y por tanto no se le puede manipular, ni extorsionar, ni sobornar, ni acobardar. Una sociedad religiosa es una sociedad valiente, íntegra, honrada y muy difícil de corromper. Si la gente cree en Dios, cumple la voluntad de Dios y no la tuya y esto no es lo que un dictador desea, las religiones son el principal enemigo del gran dictador, la base del problema. Dios puede gobernar un mundo bondadoso, pero un hombre sólo puede gobernar un mundo cobarde y corrupto, un mundo ateo y sin principios.
Creo que hoy en día, nuestra sociedad es más atea que nunca, más corrupta que nunca y más miedosa que nunca. Si seguimos por ese camino, es cuestión de tiempo que surja alguien con la maldad y poder suficientes para aprovecharse e intentar, una vez más, gobernar el mundo.
Si llegara el caso y yo lo viera, espero ser suficientemente valiente como para no dejarme esclavizar; me parece que la mejor garantía para conseguirlo es estar cerca de Dios, cerca de la Iglesia, cerca de mi parroquia y rezar mucho.
“Señor, que nada ni nadie me separe nunca de ti”.

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