Inicio Cuenta Buscar
Los caminos de Dios

solidaridad-fullrot_90.jpgHace unas semanas, durante una cena me presentaron a una pareja joven que se habían casado hacía unos dos años. Me gustó conocer a Sergio y Silvia, eran alegres, pacíficos, acogedores, siempre sonriendo y gastando bromas. Me contaron que se iban a ir a Perú para ayudar en una ONG; Nos contaban todo lo que sabían sobre el lugar y era estupendo ver cómo estaban de ilusionados;  no tenían ningún miedo y decían que habían elegido esa ONG porque el clima no era muy extremo, estaban cerca de un centro urbano, la gente hablaba en español,... En fin, parecía el lugar ideal para una primera experiencia de voluntariado.

Con ellos ha ido otra pareja de su población, Alan y Mª José que, contagiados por el entusiasmo de sus amigos Silvia y Sergio, se lanzaron con ellos a la aventura. Gracias a gente tan buena, este es un mundo mejor; hay quien es muy pesimista en relación al futuro de la humanidad y hablan de catástrofes, extinción de la especie, etc  y lo dicen con un tono de voz desesperanzado, como si no hubiera remedio. Yo no sé qué futuro nos espera, si bueno o malo, pero conocer gente como Silvia y Sergio, me hace ser optimista y me anima a dejar de lamentarme y hacer cosas buenas por los demás.

Si hay una influencia maléfica en la sociedad que nos aplasta sobre los sillones de nuestras casas, que nos atrapa con la red de nuestras sábanas, que nos esclaviza con las cadenas de la pasividad y el desinterés, también tiene que haber una influencia benéfica que haga surgir entre nosotros gente como los voluntarios y misioneros que renuncian a todo, para ayudar a los demás. Habrá quien diga que los voluntarios también buscan su propio beneficio espiritual y es cierto, pero esto no le quita ni un ápice de mérito a sus acciones. Han hecho una apuesta por el bien y han renunciado a cosas buenas por algo en lo que creen, esto es mucho más de lo que muchos de nosotros somos capaces de hacer.

Esta semana, la prensa se ha hecho eco de un terrible suceso: en Perú, un vehículo transportaba a diez personas de una ONG. En el vehículo iban Sergio, Silvia, Mª José, Alan y otras seis personas más. El vehículo se precipitó por un barranco, dando vueltas de campana por una ladera de unos 300 metros. Mª José falleció, su marido Alan continúa en estado crítico, han muerto tres personas más; Sergio está en la UCI pero fuera de peligro y Silvia tuvo suerte porque salió despedida por una ventana y “sólo” tiene fracturas en la mano, mentón, nariz,….

Jesús nos dijo que rezáramos para que el Señor mandara obreros a su mies; yo me pregunto, si nosotros rezamos, el Señor manda obreros y éstos tienen accidentes, es normal que haya pocos obreros. Si yo fuera Dios y me hicieran falta obreros, no permitiría que los pocos obreros que tengo se mueran en accidentes o tengan experiencias traumáticas, más bien los cuidaría y los llevaría en andas. Me pregunto ¿por qué Dios no ha protegido a estas personas? ¿Qué clase de recompensa es ésta?. La clave, la respuesta a estas preguntas me la dio mi mujer: “qué final más grande el haber dado la vida ayudando a los demás”. Menos mal que no soy Dios, porque Dios tiene claras sus prioridades y su prioridad es la salvación de nuestras almas; no quiere resultados, ni cifras positivas, ni éxitos misioneros, Dios quiere que nos salvemos y se nos llevará al cielo a cada uno en el mejor momento de nuestra vida, aunque creamos que el mundo nos necesita. Pero ¿qué hay de los supervivientes, de los familiares de las víctimas?. Yo creo que un suceso así no se olvida nunca, se queda grabado en tu corazón con letras de fuego y te cambia la vida; ¿para bien o para mal? Eso dependerá de cada uno y del sentido que quiera darle al sacrificio de estas benditas vidas humanas. También creo que Mª José y las demás personas que han fallecido, quisieran que su muerte sirviera para ayudar a sus seres queridos a ser mejores, a valorar más la vida y aprovechar el último segundo. Creo que este sacrificio que, aparentemente es inútil, realmente es mucho más útil para convertir nuestros duros corazones que cualquier otra cosa; creo que es una gran oportunidad de contagiarnos del ejemplo de estos mártires que han muerto ayudando a los demás, han muerto porque han creído en el poder del bien  y la generosidad, han creído en Dios y han renunciado a todo para servirle. Creo que es una gran oportunidad para preguntarnos: “¿y nosotros? ¿a qué renunciamos por Dios?”.

“Mis caminos no son vuestros caminos”, “manteneos firmes en la fe”, “no hay amor más grande que dar la vida por tus amigos”, “yo os daré ciento por uno”.

Los sacrificios no son en vano, tengamos fe y recemos por los que han fallecido y los que sufren su pérdida.

importantes_para_dios.jpg

Eufemismos
sonrisa-del-bebe.png

He leído una noticia que informa de la modificación de la palabra “recién nacido” por las siglas CRN (Criatura Recién Nacida) en el último borrador de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva

 

Esto que en un principio pueda parecer un asunto baladí, a mí me ha preocupado, pues en España ya tenemos la experiencia de la ley IVE; sí IVE, es decir, Interrupción Voluntaria del Embarazo. En este contexto uno no sabe a qué acepción de la palabra “criatura” según la RAE hace referencia ahora el documento, si a la de recién nacido o a la de ser fantástico e imaginario que causa terror. Y es que cuando en un debate sale el tema del aborto, los que están a favor de éste, parece que ven a los niños como monstruos destrozadores de vidas y enemigos de la humanidad, antes que seres humanos inocentes, indefensos que son una bendición de Dios.

CRN no me parece una manera seria de denominar a los bebés; a un ciborg puede que sí, pero a un bebé no. Una vez vi un documental donde decían que la aprobación pública de una ley, podía depender de las palabras utilizadas en el título de la misma; pongamos un supuesto ficticio: es más probable que la opinión pública aprobara una ley titulada “Ley del derecho a la IVE o una muerte digna de las CRN” que si la tituláramos “Ley del derecho de los padres a abortar o matar a su hijo recién nacido”.

Que leyes tan graves dependan de un recurso lingüístico es triste pero cierto, recordemos que bajo el eufemismo “salud sexual y reproductiva” se encuentra un programa ya en marcha de adoctrinamiento de los niños que les incita a tener relaciones homosexuales, por ejemplo. Bajo el eufemismo IVE, se encuentra la voluntad de que las niñas de 16 años puedan abortar sin el consentimiento de los padres. Bajo el eufemismo de “píldora del día después” se encuentra la liberalización de un medicamento abortivo potencialmente peligroso para la vida de quien lo toma. Bajo el eufemismo “muerte digna” se encuentra el derecho a suicidarse o ser asesinado por un médico.

Una ley que necesita eufemismos para ser aprobada, es probablemente una ley injusta porque oculta la verdad. No es casualidad que, todas las leyes cuyo objetivo es dar un derecho inexistente a morir o matar, utilicen eufemismos en cada párrafo.

Imaginemos que alguien dice: “oye, CRN no sé porqué tus padres no IVE o no compraron la PDD, pero que sepas que gracias a la nueva ley de salud ciudadana, puedo ofrecerte una muerte digna cuando la necesites.” Una persona que no estuviera bien informada sobre los eufemismos utilizados por el gobierno español, puede que contestara: “gracias por ser tan amigo, yo te quiero a ti del mismo modo y te deseo lo mismo para ti”.

El reino invisible

niño invisible.jpgQuerido lector, estás en el blog del hombre invisible; este título hace referencia a un artículo anterior, uno de los primeros que escribí para eaD, donde aclaraba que el hombre invisible es Cristo, reinando entre nosotros sin ser visto.

Si Cristo está reinando entre nosotros, entonces entre nosotros existe un reino invisible pero real, un reino en el que podemos creer o no.

Jesús le dijo a Pilatos que su reino no era de este mundo, pero entonces ¿cómo es posible que esté entre nosotros?. ¿Cómo puede un reino no ser de este mundo y habitar entre nosotros al mismo tiempo?. Quizás porque una parte de nosotros pertenece a otro mundo y, en esa parte es donde reina Cristo. Pero ¿dónde está esa parte: en el cerebro, en el ADN, en la sangre,…?. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús, simboliza esta parte como un corazón aunque, como digo, es un símbolo, una imagen, una analogía. El Reino de Dios no reside dentro del órgano más importante del sistema circulatorio, pero este órgano, sirve de imagen para entender que el Reino de Dios está en el centro de nuestra vida, en la parte más importante de nuestro sistema ontológico, en nuestra alma.

Como el alma es parte de nuestro ser, la llevamos siempre encima, no podemos olvidárnosla en casa, ni perderla, va con nosotros a todas partes y su destino es el mismo que el nuestro. Así pues, la batalla celestial que Satanás y sus secuaces están librando contra el Reino de Dios, también se desarrolla dentro de nosotros, en todo momento, sin que nos demos cuenta; mientras leemos un aburrido artículo en un blog de una magnífica web, hay unos orcos malignos que intentan penetrar en la fortaleza de nuestro corazón y hay unos ángeles y siervos de Dios que nos defienden con uñas y dientes; pero el destino final de la batalla, lo elegimos nosotros con nuestros actos libremente consumados.

A los que no tenemos mucha fe, nos cuesta mucho creer esto; en la práctica, damos más importancia a lo que vemos que a lo que no vemos, priorizamos el mundo visible y dejamos para luego el mundo invisible. Esto es un gran error porque el mundo invisible, no solo es más importante, sino más poderoso y efectivo. Tanto es así, que cuando parece que visiblemente Dios está perdiendo, es cuando invisiblemente más está triunfando. Cristo crucificado es el gran ejemplo, porque los que le acusaban, torturaban y ejecutaban, pensaban (y estarían convencidos de ello hasta el punto de reírse de mis palabras) que habían vencido a Jesús, que Jesús era un perdedor más, un fracasado. Y la realidad, demostrada con el tiempo y los hechos, es que cada mentira, cada golpe, cada desprecio, estaba provocando la redención del mundo, la victoria de Dios, el triunfo de su Reino y la proclamación al mundo entero de la gloria de Cristo. A las pruebas me remito.

En algunos pasajes del Nuevo Testamento, la expresión “glorificar a Dios” es sinónimo de martirio, no porque sean la misma cosa yo creo, sino porque ambas cosas suceden al mismo tiempo, porque una cosa provoca la otra. Nosotros en cambio, cuando somos perseguidos y sufrimos, tenemos la sensación de estar perdiendo, pero el verdadero perdedor es el que persigue, quien hace daño, quien atenta contra nuestra dignidad, quien miente,… los perdedores somos nosotros cada vez que pecamos. Cuando sufrimos por amor y con amor, estamos triunfando, aunque sintamos lo contrario. Los hechos lo demostrarán a su debido tiempo.

Y bien, en este reino todo es invisible a menos que nos pongamos las gafas de la fe que nos descubren un mundo nuevo y maravilloso. Yo, como tengo poca fe, no veo nada y celebro la Eucaristía y no siento ni alegría ni tristeza, estoy en el sagrario y no siento el poder de la presencia de Jesús sacramentado, rezo y leo la palabra de Dios pero no me siento inundado del Espíritu Santo, me pongo en presencia de María y rezo el rosario, pero no siento su cariño maternal. Aun así, doy gracias a Dios porque aunque no veo nada, creo en todo y creo que para ser cristiano, esto es suficiente. Dios nos pide que creamos y yo creo; por eso, no es del todo cierto que no veo nada, porque veo que mi fe me ha salvado y hace que sea mejor persona, veo que ahora que tengo fe soy más feliz que cuando no la tenía y creo que se lo debo a Dios, veo que las enseñanzas de la Iglesia que intento cumplir hacen que mi vida sea mejor, echo una mirada atrás y veo que mi mujer, mi trabajo, mi casa, mi familia, mis amigos,... todo han sido regalos de Dios que me ha dado sin merecerlo. Y doy gracias a Dios por todo y le pido perdón por todo el mal que hago y quizás sean estos sentimientos de gratitud y arrepentimiento los que me mueven a ir a Misa cada semana, a seguir rezando a la Virgen y pedirle sus favores, a ser catequista de confirmación, responsable de un grupo de oración, monitor en los cursos prematrimoniales de mi parroquia y otras cosas. En todo caso, nada es mérito mío sino de Dios y por eso bendigo a Dios de corazón.

Si Cristo es el hombre invisible, rey de un mundo invisible, nosotros también deberíamos hacernos invisibles, pequeños como los niños, discretos, modestos, pasar desapercibidos y no buscar nunca nuestra gloria, ni el reconocimiento de los demás, que nuestra mano izquierda no sepa lo que hace la derecha, buscar la intimidad de lo secreto donde está Dios. Un buen ciudadano del reino invisible, no puede hacerse de notar, no debe escandalizar, no debe buscar ser coronado rey, ni intentar gobernar el mundo.

Un buen ciudadano del reino invisible, va desprendiéndose poco a poco de sus posesiones, sus apegos al mundo material y quedándose sin nada, como desapareciendo. Si todavía somos visibles para los demás, es que aún no hemos cumplido nuestra misión, aún queda algo por hacer antes de desaparecer por completo. Cuando desaparezcamos nadie nos verá, pero seguiremos estando ahí, invisibles pero vivos por siempre, intercediendo por nuestros seres queridos y dando gloria a Dios.

Se cuentan historias de grandes santos como el Padre Pío o San Martín de Porres que en vida hicieron milagros como desaparecer, bilocación, levitación,… Grandes hombres invisibles con poderes para poder pasar desapercibidos, para cumplir la voluntad de Dios sin que nadie se entere, para que, aunque sean historias ciertas, caigan en el olvido de las leyendas y los cuentos. Ellos sabían bien, que la mejor manera de dar a conocer a Cristo, es desaparecer nosotros.

Una vez le preguntaron a la madre Teresa de Calcuta: “cuando ya no esté en el mundo ¿qué le gustaría que la gente recordara más de usted?” Ella respondió: “Nada, sólo a Cristo”. Nada, como san Juan Bautista, menguar nosotros para que Cristo crezca.


angel guarda.png

Cavernícolas

el-mito-de-la-caverna-21.jpg

 

Héme aquí una vez más sentado frente al pc como un cavernícola.

Sí, ya sé que en la prehistoria no habían ordenadores, pero yo me refiero a los habitantes de la caverna del mito de Platón. Por si alguien no lo conoce, Platón imaginó una alegoría, en la que habían unos cavernícolas que no conocían la luz y vivían esclavizados mirando unas sombras proyectadas sobre una pared que ellos creían que eran la realidad.

Pues después de más de 2.400 años, aún seguimos igual, no aprendemos. Porque es eso precisamente lo que nos sucede cuando miramos la tele o navegamos por Internet, recibimos una información que consideramos más o menos real, y que es artificial, superflua, creada por alguien de quien no conocemos ni su cultura ni sus intenciones.

Podríamos decirnos, “pero es que yo no me creo nada de lo que veo por la tele o el ordenador”; en ese caso, ¿qué hacemos tantas horas frente a la pantalla? ¿por qué no nos aburrimos y seguimos acudiendo diariamente a por nuestra dosis?. La información que recibimos por el monitor, se refleja en nuestras pupilas, las cuales llevan las imágenes directamente a nuestro cerebro y una vez en él, sólo Dios sabe lo que hacen con nuestra mente, consciente y subconsciente.

Aunque no sabemos el efecto que la tecnología pueda tener sobre nuestros pensamientos y nuestra cordura, sí sabemos el efecto que tiene en nuestro cuerpo. El primer efecto inmediato es hacer que permanezcamos sentados, quietos y aislados, lo cual puede traducirse en colesterol alto, pereza, sobrepeso e inadaptación social entre otras cosas. Pero lo grave es que la tecnología nos haga perder el tiempo, nos haga perder la vida. Una vez leí una estadística que relacionaba la esperanza de vida de los fumadores con la esperanza de vida de los no fumadores; la conclusión era que cada cigarrillo acortaba nuestra vida un minuto. O sea que el tabaco, además de empobrecer y enfermar, mata. Hay muchas veces que una hora frente al televisor son 60 minutos de vida desperdiciada, como 60 cigarrillos, vamos. Los fumadores al menos nos pagan los impuestos con cada cajetilla.

La información más sana que sí vale la pena que retengan nuestras pupilas es la vida real, la relación con las demás personas, en el trabajo, en la familia, con los amigos,… tenemos que complicarnos la vida, comprometernos en múltiples responsabilidades que nos obliguen a salir de casa y relacionarnos con las demás personas; esto nos mantendrá alejados del vicio y nos ayudará a aprender. Las alegrías y los problemas de la vida cotidiana son las vitaminas y proteínas que nuestra mente necesita para, con la ayuda de Dios, no deprimirse. Por eso, es un deporte muy sano tener alguna responsabilidad en nuestra parroquia de referencia. Animo a quien lea estas líneas a que se presente sin miedo a su párroco para ofrecer su tiempo y su disponibilidad, ahora que hay crisis dinero hay menos para ofrecer, pero el tiempo no debe ser excusa; sea lo que sea, será bueno para todos, empezando por uno mismo.

Creo que Platón fue un gran visionario de su época, pero si Platón hubiera visto nuestra sociedad, la sociedad del futuro, estaría muy orgulloso de su alegoría y muy defraudado con el género humano.

Platón también dejó escrito en la explicación de su mito (recordemos que fue 400 años antes de Cristo) la existencia de un iluminado que entraría a la caverna para liberar a los esclavos, pero éstos últimos, acomodados en su ritmo de vida, se negarían a escucharlo y creerlo e incluso intentarían agredirlo si se empeñaba en liberarlos. Creo que esta idea de Platón, a los cristianos nos recuerda mucho a alguien ¿verdad?. Resulta curioso comprobar cómo un genio de la filosofía como Platón, que fue discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, pudo llegar a profetizar la misión de Cristo sólo con su capacidad de razonamiento. Esto nos demuestra que la razón, guiada por la verdad, es un camino de conocimiento válido; también demuestra que fe y razón están más vinculadas de lo que imaginamos.

Pues bien, el libertador ya ha venido, ya nos ha mostrado el camino, ya ha muerto por nosotros y ya ha puesto en el mundo los medios necesarios para que nos liberemos de nuestras cadenas. A nosotros nos toca escucharle o no, creerle o no, seguirle o no, renunciar a nuestras cadenas y emprender el camino hacia la luz...  o no.

 

evolucion.jpg

Si yo fuera dictador
elgrandictador.jpg

Si yo fuera dictador, creo que sabría cómo conquistar el mundo. El truco está en conseguir que todo el mundo haga lo que tú quieres. Hay muchas formas de manipular a la gente y diversas herramientas para cada uno, según su especie, pero me parece que todas tienen un denominador común: el miedo.

En un artículo anterior ya reflexioné sobre lo miedosos que somos; somos unos gallinas y eso nos hace vulnerables; el miedo nos esclaviza.¿Cómo? imaginemos que un país quiere conquistar a otro por sus recursos naturales, pero la opinión pública es contraria a esa injusticia; ¿cómo salvar este bache? Pues siembras miedo entre la gente con la posibilidad de que ese país vaya a atacarnos inminentemente y los convences de que la única forma de pararlo es atacar primero. Como somos tan miedosos, nos lo creemos y ya está, guerra preventiva al canto. Aunque en ciertos casos, la guerra ni siquiera es necesaria, basta con untar al gobernante de turno o amenazarlo con quitarlo del poder. Otra forma de someter es hipotecar al país con una deuda imposible de devolver y cobrar los intereses con sus recursos naturales. En fin, que gobernar el mundo es más fácil de lo que parece, el miedo a perder lo que tenemos hace que hagamos y digamos lo que sea, sólo hay que saber la mejor forma de meter miedo entre la gente en función a tus objetivos.

La bolsa es un ejemplo bastante evidente de esto; un rumor puede hacer que en una semana las empresas pierdan miles de millones y la semana siguiente los vuelvan a recuperar; si controlas estos rumores, puedes enriquecerte especulando y empobreciendo a otros negociadores peor informados. La marcha de la economía depende del miedo que los inversores tienen de que las cosas vayan bien o mal. Este miedo influye directamente en tu hipoteca, en tus posibilidades de conseguir un préstamo, en que encuentres trabajo,… este miedo influye en nuestra libertad.

Un buen dictador debe controlar la información, pero no cualquier información, sino las fuentes de la información, de donde beben los medios de comunicación más importantes. Es fundamental pues sembrar miedo entre las altas esferas que controlan esta información para que digan y hagan lo que tú quieras.

Si yo fuera dictador, mi principal enemigo sería la fe, porque la fe hace que dejemos de tener miedo. Quien confía en Dios, no pone su confianza en su patrimonio, en su trabajo, en su poder, no tiene miedo a perder sus posesiones y por tanto no se le puede manipular, ni extorsionar, ni sobornar, ni acobardar. Una sociedad religiosa es una sociedad valiente, íntegra, honrada y muy difícil de corromper. Si la gente cree en Dios, cumple la voluntad de Dios y no la tuya y esto no es lo que un dictador desea, las religiones son el principal enemigo del gran dictador, la base del problema. Dios puede gobernar un mundo bondadoso, pero un hombre sólo puede gobernar un mundo cobarde y corrupto, un mundo ateo y sin principios.

Creo que hoy en día, nuestra sociedad es más atea que nunca, más corrupta que nunca y más miedosa que nunca. Si seguimos por ese camino, es cuestión de tiempo que surja alguien con la maldad y poder suficientes para aprovecharse e intentar, una vez más, gobernar el mundo.

Si llegara el caso y yo lo viera, espero ser suficientemente valiente como para no dejarme esclavizar; me parece que la mejor garantía para conseguirlo es estar cerca de Dios, cerca de la Iglesia, cerca de mi parroquia y rezar mucho.

 

“Señor, que nada ni nadie me separe nunca de ti”.

 

chaplin pobre.jpg

¡Lárgate!
rosario espada.png 

No sé qué me pasa pero hoy estoy rebelde; quizás sea que mientras escribo estas palabras estoy escuchando “Beat it” de Michael Jackson o quizás sea un sentimiento pasajero, no lo sé, pero tengo ganas de bulla.

Siempre estoy hablando de comprender, de perdonar, de amar,… pero hablo mucho y hago poco. Si yo estuviera en la época de Jesús, creo que sé a qué gremio estaría apuntado: al de los fariseos de los que Jesús decía “haced lo que digan, pero no hagáis lo que ellos hacen”.

Por eso ahora digo que al enemigo ni agua. Ya está bien de discursos y ñoñerías, pasemos a la acción de una vez.  Einstein era un tipo listo ¿no? Seguro que sí, por eso dijo: “locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”; y es que si todos hablamos de Dios y nos damos la razón unos a otros pero luego no hacemos nada por cambiar las cosas, pues estamos haciendo el tonto.

En el colmo de la incoherencia voy a escribir que debemos dejar de escribir, dejemos de ponernos frente al ordenador, dejemos de dar nuestra opinión que hay gente ahí fuera muriendo, que se nos acaba el tiempo, que esto va en serio.

Ya llevo escrito medio artículo y aún estoy pegado al asiento y tú también, lector. Quizás yo escribo y tú lees porque necesitamos una excusa para no salir de casa, para estar tranquilitos y a la vez decirnos lo mucho que queremos a Dios. Me gusta pensar que cuando alguien lee un artículo mío se dice a sí mismo: “es verdad, ¡cuánta razón tiene Rubén!” ¿pero de qué sirve eso? Si en el fondo ¡todos pensamos lo mismo! No digo nada nuevo. Si mis artículos no sirven para hacerme mover el culo del sillón ni a mí, serán un auténtico fracaso, tiempo perdido, vanidad de vanidades por un tubo.

¡A la guerra! A por ellos sin compasión, que no quede ni uno, como dicen los políticos de mi pueblo, “ara més que mai”. Si ellos no tienen compasión de nosotros ¿por qué íbamos a tenerla nosotros de ellos? Hay que acabar con el enemigo o él acabará con nosotros.

Comparto con vosotros algunos nombres apuntados en mi lista negra para decirles, como la canción: “¡beat it!”: Pereza, Egoísmo, Ira, Gula, Orgullo, Lujuria, Envidia, Murmuración, Cobardía,…  la lista es más larga pero creo que ya os hacéis una idea de mis terribles planes.

Aprovecho para reclutar a quien quiera ayudarme a destruir a todos estos enemigos, ¿alguien se apunta?. Los que os alistéis al ejército, coged vuestros rosarios, vuestras Biblias, vuestras estampitas, armaos con lo que tengáis por casa y recemos por los que más lo necesitan, empezando por nosotros, recemos sin piedad; que no quede ni un pecado, recemos sin descanso a Dios, a Jesús, a María, los Santos, los Ángeles Custodios,… ¡no podrán con nosotros!

Ahora está sonando Thriller, vienen los zombies a por nosotros ¿alguien quiere ser un muerto viviente? ¿no? Pues no perdamos más el tiempo porque, un minuto perdido es un minuto que no volverá nunca más, perder el tiempo es la forma más rápida de convertirse en un muerto viviente. ¡No dejemos que nos atrapen nuestros monstruos, nue