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Sorprende
comprobar la cantidad de webs, blogs y foros en los que se habla de mensajes
procedentes de videntes que dicen recibir mensajes divinos casi a diario. Más
sorprende aún la cantidad de diversos videntes en todo el mundo que están surgiendo
y propagando sus mensajes por la web.
Uno de
los temas más recurrentes actualmente es el día del Gran Aviso anunciado en
Garabandal sobre el cual, he llegado a leer profecías contradictorias entre sí.
Si las profecías de Garabandal son verdaderas (y personalmente, creo que sí lo
son), me parece que el diablo tiene mucho interés en confundirnos sobre ellas. Es
una obligación de todos nosotros, hacer un esfuerzo por desenmascarar esta
malévola empresa y evitar dar difusión a todo mensaje no creíble sobre este y
otros temas.
Advertencias de Jesús
No
podemos ignorar las advertencias de Jesús sobre los falsos profetas de los
últimos tiempos (Mt 24, 11 y Mt 24,24), ni sobre los lobos disfrazados de
corderos (Mt 7, 15).
Se está
cumpliendo la profecía de Jesús y es que si el diablo quiere neutralizar los
mensajes de los verdaderos profetas, ¿qué mejor forma que hacer surgir falsos
profetas que nos confundan?. Ésta me parece una estrategia muy astuta y propia
de Satán.
En
algunas webs que difunden estos mensajes, justifican su labor con las palabras
de San Pablo donde dice: “examinadlo todo y quedaos sólo con lo bueno” (I Tes
5,21) y también: “no apaguéis la llama del Espíritu”. Así pretenden justificar
la publicación indiscriminada de mensajes. Si analizamos bien las palabras y
meditamos lo que San Pablo quería decirnos, veremos como la expresión
“examinadlo todo” viene ligada por la conjunción “Y”, por tanto dependiente de
la siguiente expresión: “quedaos sólo con lo bueno”. Dicho de otro modo,
“discernir lo que es bueno de lo que no lo es para quedaros SOLO con lo bueno”.
Descartar mensajes y videntes razonablemente falsos no supone “apagar la llama
del Espíritu”, sino todo lo contrario: son los mensajes falsos los que apagan
la llama del Espíritu que habita en los mensajes verdaderos. El discernimiento
responsable es NECESARIO y una obligación.
Los videntes anónimos
De entre
los videntes que hoy en día dicen tener locuciones o visiones, hay un grupo bastante
numeroso que no quieren revelar su identidad y utilizan seudónimos para firmar
sus mensajes. Unos justifican el anonimato por ser mandato de Dios y otros para
proteger la intimidad de su familia. ¿Debemos creer los mensajes de los
videntes anónimos? ¿es el anonimato un indicio suficiente de falsedad?.
El
objetivo del anonimato mediante la utilización de seudónimos, es que una
identidad permanezca oculta. En el caso de los auto-denominados videntes, tras
el anonimato, subyace (en el mejor de los casos) el humanamente comprensible
miedo al rechazo, burlas y persecuciones.
Sin
embargo, en el transcurso del tiempo, Dios
se ha aparecido a muchas personas, especialmente a niños y ni siquiera a ellos
ha concedido el beneficio del anonimato. Podemos preguntarnos si este
miedo a las persecuciones de los adultos anónimos, es un indicio de conducta no
ejemplar, pues de algún modo, se está
anteponiendo la seguridad personal al bien común y al eficaz cumplimiento de la
misión encomendada, supuestamente, por Dios. Una relación tan extraordinaria
y personal con Dios, ¿no debería disipar toda sombra de duda, miedo y reservas
respecto a posibles persecuciones por parte del vidente?¿no es acaso habitual
que el vidente asuma la cruz de las persecuciones como parte de su misión
profética?.
Jesús
nos advierte sobre los falsos profetas para que, con nuestras capacidades,
aprendamos a discernir: “cuidaos de los falsos profetas” y también: “por sus
frutos los conoceréis”. ¿Cómo podemos
conocer los frutos de alguien cuya identidad desconocemos? ¿cómo
distinguir al falso del verdadero?. La respuesta a estos interrogantes es
obvia: no podemos. Entonces, ¿puede Dios dar un mensaje sin los medios necesarios
para que los hombres determinemos su origen divino? ¿cómo cuidarnos de los
falsos profetas sin los medios para distinguirlos?. Las obras de Dios son
perfectas, no mediocres.
¿Podemos
concluir pues, que todo vidente anónimo es falso? No podemos afirmar tal cosa
con total seguridad, pues carecemos de la información necesaria así que
evitaremos un juicio categórico al respecto, pero por todo lo dicho
anteriormente, la misma carencia de información que nos impide tal afirmación,
es también un indicio razonable de
que no nos encontramos ante una obra divina. El hecho de considerar
falsos los mensajes anónimos, no implica necesariamente considerar que el
vidente actúe de mala fe; no es necesario hacerse un juicio personal sobre la
autenticidad de los mensajes para descartarlos, no somos jueces, somos
prudentes.
El
diablo es un ser astuto y, para engañar a mucha gente, tiene que hacerlo bien;
no es ningún aficionado, así que no debemos subestimar el poder de persuasión
del padre de la mentira.
A
menudo los mensajes transmitidos promocionan, la oración, el ayuno, la caridad,
el amor a la Iglesia, etc. alguno pudiera preguntarse ¿cómo puede ser esto obra
del demonio? Si el demonio quiere
engañar a mucha gente, “incluso a los mismos elegidos, si fuera posible”, no va
a hacerlo de una forma evidente, sino oculto tras una piel de cordero.
El diablo puede permitirse difundir mensajes buenos con el objetivo de causar
un mal mayor. Por ejemplo, si yo recibo unos mensajes que, aunque buenos, ya
conocía de antes y me ocupo en escribirlos, difundirlos, archivarlos, etc.
estoy ocupando mi tiempo en tareas vanales en vez de en mi verdadera
santificación. Y además, si consigo la suficiente difusión, estoy haciendo
perder el tiempo a mucha gente más. Esta empresa urdida por el demonio le
facilitaría además, introducir entre los elegidos, pequeños falsos mensajes
mezclados entre otros buenos. Hasta que sea tarde, no me daré cuenta de que
estoy siendo utilizado mediante pequeñas buenas obras, para obtener un mal
mayor.
No me
cabe duda que, además de lo mencionado, el principal objetivo de los falsos
mensajes, es eclipsar, confundir, difuminar y sembrar dudas sobre los
verdaderos mensajes.
Medios de difusión de los
mensajes
Pero si debemos ser prudentes en cuanto a
nuestra decisión personal de leer ciertos mensajes, ¿cuánto más deberíamos
serlo a la hora de comunicar dichos mensajes a otras personas?. Abundan en
la red blogs y webs que publican y propagan mensajes de numerosas personas de
todo el mundo cuyo contenido es a menudo alarmante y catastrófico. Creo que
estos divulgadores, de cuyas buenas intenciones no dudo, necesitan unos
criterios de selección más prudentes sobre los mensajes publicados, pues sin
quererlo, pueden estar propagando mensajes falsos y quizás, con una mayor frecuencia
que los mensajes verdaderos, por lo que están haciendo todo lo contrario de lo
que se supone, pretenden: difundir verdaderos mensajes divinos. Sin un criterio
de discernimiento estamos convirtiéndonos en ciegos que guían a otros ciegos
(Mt 15, 14).
No
tenemos ninguna obligación de difundir mensajes de los cuales no tengamos la
certeza que son verdaderos; pero si
lo hacemos y resulta que son falsos, seremos en buena parte responsables
del perjuicio que estos falsos mensajes puedan producir en aquellas personas a
quienes se lo hemos comunicado.
A la
hora de valorar un mensaje, tengamos en cuenta las dos alas de las que nos
hablaba Juan Pablo II en su encíclica Fides et Ratio; no nos dejemos llevar por sentimentalismos o intuiciones, de
lo contrario a nuestra verdad le faltará un ala para volar; debemos aprender a discernir con todas nuestras
capacidades, es decir, con una razón iluminada por la fe.
Criterios de discernimiento
Links recomendados:
http://www.corazones.org/maria/ensenanza/apariciones_discernimiento.htm
http://www.mercaba.org/FICHAS/MAR%C3%8DA/las_apariciones_marianas.htm#IV
http://www.virgendolorosa.es/apariciones.html
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