
Ayer asistí a una conferencia de Juan Rubio, director de
la revista Vida Nueva, muy interesante. En ella ofreció una panorámica de la
situación de la información religiosa en España, tanto en lo que se refiere a
los medios (prensa escrita y digital, radio y televisión) como en lo relativo a
la cualidad del cauce informativo (generalista y religioso). Trazó un cuadro
algo pesimista en algunos puntos y esperanzador en otros.
Entre las razones que parecen abocar al pesimismo –o más
bien la cautela- se haya el desconocimiento creciente por parte de los medios
generalistas de la realidad eclesial en su conjunto. Al abordar cuestiones
concernientes a la Iglesia, muchos periodistas se aproximan a tales fenómenos
con una falta de conocimiento de la dinámica eclesial que desemboca casi
inevitablemente en el prejuicio. Por otro lado, se ha producido – ¿por causas
ideológicas?, me pregunto yo- una identificación entre jerarquía e Iglesia,
entre obispos y realidad eclesial que olvida la experiencia cristiana propia de
tantas comunidades cristianas comprometidas con la sociedad y con el
crecimiento humano-espiritual de sus miembros. Este punto, en concreto, merece
una especial preocupación y una solución urgente, aunque no dispongamos de los
medios más eficaces para hacer frente al problema.
Avisaba también el ponente de un problema que atañe al
fenómeno de la información en general: se engullen de un modo voraz titulares,
pero no se reflexionan las noticias, no se hace el esfuerzo de dar un sentido a
lo que ocurre, no surge una reflexión pausada de los eventos que conduzca a un
posicionamiento sereno en el mundo y la sociedad en la que vivimos. Este virus
de la información afecta de un modo particular a la religiosa. Hay que estar
atentos.
Esta última apreciación me ha empujado a hacer memoria
agradecida de esta humilde revista cibernética. Cuando Nacho comenzó a darle
vueltas a la idea de hacerse-hacernos
presentes en internet y dio los primeros pasos para la creación de la página,
ésta surgió como una revista virtual que publicaba sus contenidos cada quince
días. Con el tiempo, la página fue adquiriendo dinamismo y la información (y
reflexión) se actualizaba con mayor asiduidad. De esta manera se consiguió, por
así decirlo, “estar al día”, generar un instrumento informativo que, con mayor
o menor alcance, ha ido cumpliendo su cometido.
Enacciondigital surgió como un intento de sumar la
perspectiva cristiana sobre la realidad actual al ingente caudal
informativo-reflexivo de la red virtual. El éxito de la página no radica en el
número de usuarios que la visitan, sino en su espíritu. Quienes aquí escribimos
no somos “lumbreras”. Somos gente corriente: unos casados, otros solteros,
otros curas… Escribimos lo que vivimos y pensamos, lo que reflexionamos en
clave de fe sobre aquellas cuestiones que nos afectan. Cultivar este espíritu
de reflexión y esforzarnos por dotar de sentido cristiano a los acontecimientos
no es un intento ingenuo. Es, de alguna manera, una misión. Nuestra misión.
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