Inicio Cuenta Buscar
Un aborto de propuesta
feto.jpg

La propuesta de una comisión de no sé qué llevada al Congreso de los diputados por el Partido Socialista –que alguien me corrija si este no es el protocolo que ha seguido y si la corrección aporta algún dato a tener en cuenta para matizar mi punto de vista- de permitir abortar a menores de dieciséis años sin el consentimiento parental no me ha sorprendido en absoluto. Por pre-anunciada y por la escasa cordura que reina en el panorama político español de los últimos años.

No he podido seguir de cerca, al encontrarme en Italia, las resonancias que semejante propuesta ha causado en la sociedad española. En internet he encontrado junto a voces de alarma algunas otras justificativas. El argumento esgrimido por la ministra de Igualdad es resueltamente inaceptable. Lo definiría de irrisorio de no ser porque sobre la mesa se pone un asunto serio: la vida humana, ni más ni menos.

Lo accidental de la cuestión no debe distraernos de lo esencial. Estamos dialogando sobre la vida humana. No importa si la mujer que aborta tenga dieciséis, veintiséis o treinta y seis. Ese no es el punto. La piedra angular del argumento no debe centrarse en la fecha de nacimiento de cualquier subjetividad, sino en el derecho de toda vida humana a desarrollarse en plenitud. Aunque el asunto es complejo, no exento de matices diversos, y no se puede simplificar, la defensa de los derechos del hombre están por encima de cualquier opción personal, se tome con los años que se tome.

Lo más pernicioso de este tipo de debates radica en la polvareda que levantan, que a la postre termina por cubrir el inmobiliario social. En lo que respecta al contenido, una propuesta tal presupone la absoluta inmadurez de los adolescentes, además de la convivencia pacífica entre la capacidad de auto-determinarse en aspectos fundamentales de la vida y de, por otro lado, seguir dependiendo de la paga de sus padres para pasarlo bien el fin de semana. Desde un punto de vista formal, la propuesta se devora a sí misma: los menores no pueden contraer matrimonio sin el consentimiento parental pero se pretende que puedan abortar sin aquél.

De todas formas, esto último es accidental. La cuestión es otra. Ya lo he dicho.

Sobre Enacciondigital
Logo.jpg

Ayer asistí a una conferencia de Juan Rubio, director de la revista Vida Nueva, muy interesante. En ella ofreció una panorámica de la situación de la información religiosa en España, tanto en lo que se refiere a los medios (prensa escrita y digital, radio y televisión) como en lo relativo a la cualidad del cauce informativo (generalista y religioso). Trazó un cuadro algo pesimista en algunos puntos y esperanzador en otros.

Entre las razones que parecen abocar al pesimismo –o más bien la cautela- se haya el desconocimiento creciente por parte de los medios generalistas de la realidad eclesial en su conjunto. Al abordar cuestiones concernientes a la Iglesia, muchos periodistas se aproximan a tales fenómenos con una falta de conocimiento de la dinámica eclesial que desemboca casi inevitablemente en el prejuicio. Por otro lado, se ha producido – ¿por causas ideológicas?, me pregunto yo- una identificación entre jerarquía e Iglesia, entre obispos y realidad eclesial que olvida la experiencia cristiana propia de tantas comunidades cristianas comprometidas con la sociedad y con el crecimiento humano-espiritual de sus miembros. Este punto, en concreto, merece una especial preocupación y una solución urgente, aunque no dispongamos de los medios más eficaces para hacer frente al problema.

Avisaba también el ponente de un problema que atañe al fenómeno de la información en general: se engullen de un modo voraz titulares, pero no se reflexionan las noticias, no se hace el esfuerzo de dar un sentido a lo que ocurre, no surge una reflexión pausada de los eventos que conduzca a un posicionamiento sereno en el mundo y la sociedad en la que vivimos. Este virus de la información afecta de un modo particular a la religiosa. Hay que estar atentos.

Esta última apreciación me ha empujado a hacer memoria agradecida de esta humilde revista cibernética. Cuando Nacho comenzó a darle vueltas a la idea de hacerse-hacernos presentes en internet y dio los primeros pasos para la creación de la página, ésta surgió como una revista virtual que publicaba sus contenidos cada quince días. Con el tiempo, la página fue adquiriendo dinamismo y la información (y reflexión) se actualizaba con mayor asiduidad. De esta manera se consiguió, por así decirlo, “estar al día”, generar un instrumento informativo que, con mayor o menor alcance, ha ido cumpliendo su cometido.

Enacciondigital surgió como un intento de sumar la perspectiva cristiana sobre la realidad actual al ingente caudal informativo-reflexivo de la red virtual. El éxito de la página no radica en el número de usuarios que la visitan, sino en su espíritu. Quienes aquí escribimos no somos “lumbreras”. Somos gente corriente: unos casados, otros solteros, otros curas… Escribimos lo que vivimos y pensamos, lo que reflexionamos en clave de fe sobre aquellas cuestiones que nos afectan. Cultivar este espíritu de reflexión y esforzarnos por dotar de sentido cristiano a los acontecimientos no es un intento ingenuo. Es, de alguna manera, una misión. Nuestra misión.

La hija de Maciel