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Gotas de insensatez

foto atentado.jpgParece mentira que a estas alturas todavía haya algunos que crean que mediante la violencia se puedan alcanzar objetivos políticos. Hoy es un día triste porque una banda terrorista ha decidido atentar contra una casa cuartel de la Guardia Civil en plena madrugada con unos doscientos kilos de explosivo, en la ciudad de Burgos.

Hay que ser un salvaje para cometer semejante acción. Hay que ser un desaprensivo para pergeñar semejante plan. Pero hay que ser verdaderamente idiota para creer que mediante la barbarie se pueden lograr objetivos políticos.

Ninguna sociedad que se respete mínimamente puede ceder a las pretensiones de una organización terrorista. Ninguna sociedad en la que la democracia y los derechos civiles estén mínimamente consolidados puede considerar la posibilidad de ceder al chantaje que con el terror pretenden aquellos que desprecian la vida de los miembros de la propia sociedad a la que pretenden liderar, liberar o, más exactamente, someter.

Al fin y al cabo, la liberación de los pueblos mediante la violencia no cabe en los sistemas democráticos y sólo aquellos que deciden no respetar las normas básicas de la democracia pueden creer que el temor puede permitir que obtengan una representatividad social que ni de lejos les corresponde. Si tuvieran el apoyo social del que presumen, no haría falta la violencia para hacer escuchar sus propuestas e incluso poder imponerlas. Para eso sirven las mayorías sociales.

La violencia es el recurso de los cobardes en las sociedades democráticas, de los que carecen de argumentos y de los que se creen el centro del universo, ya que como si de un dios se tratara disponen de la vida de los demás como un medio más para alcanzar sus fines.

Si nuestros dirigentes políticos muestran signos de debilidad a este respecto darán alas a estos individuos salvapatrias; si no muestran su más firme rechazo a sus medios y luchan con todas las herramientas que el estado de derecho permite contra aquellos que se salen de la legalidad, darán esperanzas a los que creen que pueden someter a la sociedad con el terror; si entienden el diálogo como una negociación aceptando que una de las partes ponga la vida de las personas como moneda de cambio, dará justificación al proceder de los que desprecian el derecho individual e innegociable a la vida. Porque el diálogo es imprescindible pero no lo es la aceptación de cualquier posición que se mantenga. Para que se me entienda con claridad: hay que dialogar con los terroristas para escuchando sus propuestas –de otro modo no sería diálogo-, dejarles claro que no se acepta el chantaje, que teniendo medios en una democracia para plantear cualquier opción política no se puede admitir el uso de la violencia y, por último, que deben someterse al estado de derecho para ser readmitidos en la sociedad. No hay premio final ni paraíso para aquellos que infligen sufrimiento a los demás, y no es una metáfora del más allá, sino que en el más acá no hay lugar para asesinos que consideren el terrorismo como un medio para alcanzar un fin mejor. Cuestión de estupidez. Perdón debería decir insensatez.

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