Inicio Cuenta Buscar
Si tienes prisa

stop.jpgEs común oír a la gente que nos rodea hablar de estrés, de prisas, de mundo acelerado, de correr. Y al mismo tiempo de que no tenemos tiempo para hacer esto o aquello; de que no llegamos a hacer todo aquello que teníamos intención de hacer; de que nos faltan horas y minutos en el día para hacer frente a todos nuestros retos y obligaciones. Y es cierto que vivimos en una sociedad acelerada que apenas tiene tiempo para nada.

 

Es verdad que el tiempo es un bien escaso, un recurso limitado. Que el tiempo marca plazos y que se escurre entre las rendijas de nuestros días de manera irremediable. El tiempo pasa sin que podamos controlarlo. Es más, sólo podemos medirlo. Por ello pasamos los días queriendo aprovecharlo para hacer cosas. Todas esas cosas que debemos hacer. Y vivimos agobiados...

 

Pasamos los días posponiendo reuniones con los amigos porque no tenemos tiempo. Una y otra vez dejamos de ir a ver a ese familiar al que no vemos hace tiempo porque resulta que ahora, precisamente ahora, tengo poco tiempo. ¿Cuántos libros se quedan pendientes para leer en cuanto tenga algo de tiempo? ¿Cuántas veces no estamos con nuestros hijos porque tenemos mucho trabajo? ¿Cuántas veces no hablamos con nuestra pareja porque ahora no es el momento? ¿Cuántas cosas dejamos de hacer, de esas que verdaderamente nos gustaría hacer, porque no tenemos tiempo? ¿Cuándo tendremos tiempo de pensar en nosotros mismos? ¿Y en Dios? ¿Dónde tenemos nuestra interioridad?

 

Es verdad que no tenemos tiempo pero puede que si apagas el móvil un rato todos los días, y no enciendes la tele, y no enciendes la radio ni pones música. Puede... solamente puede, que tengas tiempo para otras cosas.

 

Dedícate un rato cada día. Puede que, de pronto, te descubras a ti mismo.

 

 

Contraindicaciones: puede que descubras que tienes miedo al silencio. Entonces, piénsalo.