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Dejando huella

dejando huella.jpgHace unos días nos reunimos, como es costumbre, un grupo de matrimonios que compartimos nuestra fe y, por supuesto, nuestra amistad en casa de uno de nosotros –en la que tocaba- y como cada uno vive en un municipio distinto supone un día lúdico-festivo para las familias. Además, contamos con la inestimable colaboración de nuestros hijos que han ido haciendo grupo y por edades se van relacionando haciendo de ese día un día especial.

Pues bien, el día transcurrió como en otras ocasiones: alegría, una comida “familiar”, ponernos al día, interesarnos por los familiares enfermos y por las madres embarazadas… vamos lo normal cuando un grupo de amigos se reúne. Dejando a un lado los toros, todo como siempre. Bueno, lo de los toros es que en el pueblo de nuestros amigos hay mucha afición a los toros y cierran unas cuantas calles para soltar a un toro por ellas y el toro las recorre mientras la gente lo cita, esquiva, recorta y corre. Y daba la casualidad de que la casa de nuestros amigos estaba en medio de la calle por la que el toro de turno corría arriba y abajo. Toda una experiencia para quien no lo haya experimentado.

Y como decía, todo fue estupendo. Pero lo que verdaderamente me llamó la atención y es lo que provoca estas letras es que al terminar, ya por la tarde. Aprovechando un descanso taurino, salimos de la casa para tomar nuestros vehículos y regresar cada uno a su pueblo. Y con nosotros salió también el sacerdote que habitualmente se reúne con nosotros. Cada dos pasos alguien le paraba para saludarle, para preguntarle cómo estaba, para preguntarle por su familia, y otro saludo. Del otro lado de la calle acudían personas para saludarle y dirigirle unas simples palabras de aprecio. Los 50 metros que separaban la puerta de casa de nuestros amigos de las barreras que cortan la calle para que no pasen los toros fue un rosario de personas saludando al cura.

Hay que decir que este sacerdote estuvo de párroco en ese pueblo hace unos años, pero llamaba la atención la cantidad de gente que dejó lo que estaba haciendo, en medio de una fiesta popular y se acercó a saludar. Me llamó especialmente la atención que unos jóvenes afectados por el exceso de alcohol que estaban cantando y haciendo mofa de todos los que pasaban por la calle, también tuvieran a su manera, pero respetuosa, un saludo para el sacerdote el cual devolvió entre la algarabía de los jóvenes.

Siempre se ha dicho que uno recoge lo que siembra y no cabe duda de que hay ciertas personas que dejan huella. Y también algunos sacerdotes. Eso es una bendición.


Algo falla

chat.jpgMuchas veces, uno que se supone que está acostumbrado al trato con muchas gente puede tener más o menos facilidad a la hora de brindar unas palabras de ánimo a quien las necesite. Y no es cuestión de quedar bien o mal, o de estar más o menos inspirado, sino de mostrar cercanía y transmitir esperanza: la esperanza que debemos tener y compartir los agraciados con el don de la fe. Pero a veces, y esta es una de esas, simplemente no sabes que decir. No se me ocurre cómo afrontar el tema.

La cuestión es que el otro día leí en internet que un joven, creo recordar que de 17 años, se había suicidado online tomando unas pastillas. La noticia contaba que el joven lo había avisado en la red y que algunos de los que conectaron y pudieron observar lo que hacía a través de la webcam, lo criticaban por simular lo que en realidad estaba ocurriendo. El joven se tomó unas pastillas, se despidió de la audiencia y se tumbó de espaldas al ordenador sobre la cama. Los espectadores no cesaron de dirigirle todo tipo de improperios a través del chat. Y por lo visto alguno de ellos, llamó a la policía avisando de lo que estaba ocurriendo. Cuando la policía se personó no pudo más que constatar que el chico estaba muerto y desconectar la webcam.

Me vienen infinidad de ideas a la cabeza: argumentos en contra del suicidio, razones y motivos por los que alguien tan joven y con toda una vida por delante puede llegar a cometer un acto así –prefiero no calificarlo-, caigo en pequeños detalles que no hacen otra cosa sino alterarme interiormente como es el hecho de que, haciendo lo que hizo, no lo hizo en soledad. ¿Puede la soledad haber sido, sino la causa, coadyuvante en su decisión? Pero no quiso morir en soledad. ¿No había nadie con quien hablar, llorar o discutir? Pero necesitó de público, de compañía.

No conozco los detalles de su vida y estoy convencido de que no sería más que cotilleo amarillista por mi parte buscarlos. Sería añadir el morbo del que hay que huir si de verdad nos preocupan las personas. Sinceramente, no me interesan las razones sino el hecho de que nadie fue capaz de evitarlo. ¿Dónde fallamos los demás? Puede que alguien de nuestro entorno no deje de enviarnos constantemente señales de que algo no va bien y la cuestión es si nosotros somos sensibles a esas señales. ¿Tenemos la antena abierta para recibir esas señales? ¿Somos de banda ancha o, por el contrario, excesivamente estrechos? ¿Tenemos antena? o, simplemente, algo falla.
Sexo y religión

sexshop.jpgSiempre se ha dicho que la necesidad agudiza el ingenio y, por lo visto la experiencia lo ratifica. En estos tiempos de crisis en los que la economía va como va, los salarios de un gran número de personas se ven reducidos para ajustarse a la productividad y no pocos hogares carecen de ingreso alguno parece que toman cierta fama algunas iniciativas que siendo generosos calificaremos de "originales".

 Una cosa es intentar ser original, porque de innovación no se puede hablar, y otra muy distinta utilizar tópicos con mala intención o con manifiesto desconocimiento, pero en todo caso no exentos de prejuicio. 

 Lo mejor del caso es que resulta jocoso argumentar que con ciertas iniciativas no se pretende marginar, señalar o perseguir a ninguna religión concreta, pero dicha afirmación no hace sino ensanchar los horizontes de la idiocia de quien la realiza.

 En fin, para centrar el tema, nos estamos refiriendo a la iniciativa comercial de un sexshop  en Cataluña de cambiar en su establecimiento cualquier símbolo religioso por un juguete sexual: imágenes, estampitas, rosarios, medallas, biblias, etc, y en función del valor del objeto religioso ofrecerán un juguete sexual, que según los promotores solo pretende alegrar la vida a las personas en tiempos de crisis.

 Pues hombre, alegrar la vida de las personas es siempre una iniciativa loable. Disfrutar de una vida sexual activa y satisfactoria es deseable aunque, cuando menos, circunscrita a la vida privada de las personas en la que cada uno sabrá, o no, si necesita de otros alicientes fuera de aquellos de los que estamos dotados para nuestras relaciones sexuales. Pero en todo caso no termino de ver la relación del intercambio salvo si se trata de mala fe.

 Resulta gracioso pretender hacer incompatibles el sexo con la religión. Nada más lejos de la realidad. Si los precursores de la iniciativa no lo creen así será bien por sus prejuicios bien por su magnífico desconocimiento bien por su incapacidad de entender que el sexo dentro de las creencias religiosas no es un estorbo, un tabú o algo despreciable. Es sencillamente, una parte más de la persona; un don del que no cabe esperar otra cosa sino que cada cual lo vida y disfrute como Dios le dé a entender.

Todos somos exploradores

aventura.jpgA lo largo de la vida existen momentos en los que tenemos que tomar decisiones que marcan el de nuestra existencia. Y la suma de esas decisiones, puede que no importantes pero cuya suma van conformando nuestra trayectoria vital, a la larga nos definen e identifican. En no pocos casos al echar la vista atrás vemos que el rastro dejado no es tan uniforme como en un principio cabría pensar, pero no por ello pierde sentido tanto el lugar en el que nos encontramos como el camino recorrido.

Hace falta valor para reconocer las propias carencias y tener la humildad de dejarnos guiar por otros. No siempre nuestros guías serán los mejores y, seguramente no serán los más indicados para todo tipo de caminos, pero no por ello tiene menos valor su trabajo. Al igual que un gran explorador lleva consigo en cada expedición un guía local que le oriente en terrenos nuevos y desconocidos, nuestra trayectoria vital necesita un guía para cada aventura concreta. De niños teníamos una fe de niños y un guía para esa etapa; en la adolescencia buscamos nuevos retos y nuestro guía debe saber responder a nuestras inquietudes; en la madurez, en la que vamos configurando nuestra vida y personalidad a base de pequeñas elecciones –o no tan pequeñas- también necesitamos un guía en estos caminos por lo que deambulamos. Pero algo que depende de cada uno de nosotros es el tipo de expedición en la que nos involucramos y que en definitiva, al final de nuestra vida, hará que se nos conozca por ellas: exploramos la vida religiosa, la vida matrimonial, la vida de seglar comprometido, la vida de ‘mejor no me complico la vida’, la vida de ‘echar una mano a quien lo necesite’, o mejor me dedico a lo mío que no es poco, la vida de tener o la vida de ser.

Esa es una opción que depende de cada uno de nosotros y que al fin y al cabo nos define. Es nuestra vida porque nosotros la elegimos. Pero lo mejor es que nadie la puede vivir por nosotros. Por ello, si queremos, tenemos la posibilidad de hacer de ella una auténtica aventura. Nadie dice que sea fácil, pero desde luego será apasionante. Para una buena exploración necesitaremos un buen equipo que nos acompañe, un buen equipaje, posiblemente un guía y una gran dosis de sacrificio –toda aventura requiere valor y sacrificio- pero la recompensa final será el premio de haber vivido. Posiblemente la mejor recompensa posible. ¡Mucho ánimo!

Señorías, esto es un insulto

senado.jpgVale, de acuerdo. Lo primero en un estado de derecho es salvaguardar las libertades de todos incluidas, como no y sobre todo, las de las minorías. Y es que en esta España nuestra Campeona de la Eurocopa y, más aún, Campeona del Mundo; una España en que somos ejemplo de tolerancia y convivencia pacífica de culturas y religiones –o al menos eso se empeñan en hacernos creer nuestros conciudadanos instalados en la “progresía” (nótese, por favor, cierto retintín en la última frase)- y en la que toda minoría que procure salvaguardar los derechos inalienables de un colectivo marginal en términos cuantitativos, no cualitativos ¡válgame Dios! –vaya, esto último creo que no es políticamente correcto- ha de ver salvaguardados sus derechos. Y es que eso de que tenemos derechos lo tienen bien aprendido hasta los niños pequeños ya que, según cuentan las malas lenguas, se han dado casos en los que cuando un padre, madre o, simplemente tutor, intenta imponer su criterio a alguna criaturita empecinada en su negativa se oye eso de “si me obligas te denuncio”. Vamos que la ley ampara y protege los derechos de los menores como de cualquier otro colectivo minoritario, indefenso o “posiblemente” discriminado históricamente.

Pero para centrar el tema entre tanta verborrea he de referirme a un noticia que viene en todos los diarios digitales –no he visto los de papel- en la que se señala que el Senado de nuestro espléndido país, se va a poner estupendo en la salvaguarda de los derechos lingüísticos de las regiones que representan al conjunto de los ciudadanos en la Cámara Alta. Y es que si la Cámara Alta presume de alta, alto es el despilfarro que están a punto de cometer, ya que multiplicarán por 17 el presupuesto para traducción a las lenguas de las diferentes regiones españolas, presupuestado en la nada desdeñable cantidad de 350.000€.

Aquí conviene hacer una aclaración: conociendo un poco nuestra geografía y nuestra historia, habiendo recorrido la totalidad del territorio nacional, siendo conocedores de la idiosincrasia propia de nuestras regiones, estando al día de que la riqueza de un país radica en la mayor y mejor preparación de sus ciudadanos, y… dándonos cuenta de que si bien la inteligencia tiene medida la estupidez, y en este caso la desfachatez también, es ilimitada, nuestros políticos han dado una palmaria prueba de ello. Por lo visto, en este glorioso país no hay forma de encontrar un idioma que permita la comunicación de todos sin dificultad.

Es inadmisible que con los tiempos que corren en los que miles de personas sufren en primera persona las consecuencias de una crisis económica en toda regla; con un índice de paro de categoría superior –en eso sí somos de la Champions League, es más creo que somos los primeros-, con recortes forzosos en la práctica totalidad de los hogares españoles, con los comedores sociales llenos de gente, con instituciones asistenciales como Caritas desbordada, con los derechos de los más desfavorecidos -léase sin techo, dependientes, sin papeles, etc-  verdaderamente cercenados. Seamos testigos del derroche del dinero de los impuestos de todos por parte de nuestros representantes políticos en aras de la preservación del derecho lingüístico de las minorías representadas en el Senado.

Señorías, sinceramente, esto es un insulto.

Chatroulette, la tecnología mal usada
Cuando mucha gente dedica tiempo a una cosa esta acaba por mejorar y eso es lo que ocurre con algunas aplicaciones vinculadas a las nuevas tecnologías. Todos hemos usado o hemos oído hablar de los chats y gracias a ellos podemos mantener conferencias o multiconferencias con personas en lugares tan remotos como llegue nuestra imaginación, o más concretamente el ADSL, la línea de teléfono o la cobertura de GSM, es decir una conexión a internet. Es una aplicación que ha ido mejorando a lo largo de su existencia y desde hace poco tiene una nueva mejora: chatroulette. El principio de esta aplicación es muy sencillo; utiliza el chat clásico con una conexión de uno a uno, pero la peculiaridad es que el emparejamiento entre ambos ordenadores es aleatorio. El programa asigna de forma aleatoria dos ordenadores de los que en ese momento estén dentro del sistema. El inventor del ingenio es un joven ruso de 17 años que por lo visto tiene dotes para la programación e ingenio, lo que ha quedado demostrado con su programa. Pero como tantas veces, una cosa es las posibilidades que ofrece una herramienta y otra muy distinta el uso al que finalmente se destina. Y ahí es donde radica la esencia de la cuestión: el fin para el que se utiliza la tecnología. Y en el caso que nos ocupa el resultado es bastante lamentable: el tiempo medio de comunicación entre usuarios no pasa de los cuatro segundos, ya que la mayoría practica un zapping sistemático, por lo que no se puede decir que posibilidad de entablar conversación con alguien al azar que se encuentre al otro lado del planeta no es la finalidad última de la mayoría de los usuarios. Pero lo que sí se encuentra uno cada tres o cuatro clics es un primer plano de un pene en masturbación. Por lo que la utilidad de la herramienta queda bastante limitada. Un ejemplo más de los distintos y contrapuestos intereses que existen en la red de redes; en el llamado mundo virtual que no hace sino reflejar la realidad de la sociedad. Sobra decir que todavía nos queda mucho trabajo por delante. Mucho ánimo.
Del mentir y actuar en consecuencia

rajoy y zp.jpgSabido es que en la condición del hombre está el faltar a la palabra dada y al compromiso adquirido, el olvidar fácil de aquello que nos obliga y que como se dice vulgarmente: donde dije digo, digo Diego. Y es que si bien es cierto que somos dueños de nuestros silencios, no lo es menos que somos esclavos de nuestras palabras.

Sabido es que se pillan antes a un mentiroso que a un cojo y es que de mentiras está el mundo lleno. Pero lo que duele es que se rebaje, ya no el tono sino el perfil de lo que se reclama. Y es que en esas estamos.

No hace mucho el señor Mariano Rajoy se sumó a la iniciativa popular que se movilizó y se manifestó en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, en adelante EpC, y declaró que en cuanto fuera presidente del gobierno la eliminaría.

Pues bien, ayer, en le marco de las negociaciones entre el actual gobierno socialista del señor Rodríguez y el principal partido de la oposición, el Partido Popular, del señor Rajoy, parece ser que resulta que entendimos mal en su día y que de lo que se trata ahora es de consensuar un gran pacto para la educación y, entre otras maravillas eliminar la asignatura de EpC de la primaria para colocarla en el Bachillerato, que es donde de verdad tiene sentido si de adoctrinar conciencias se trata.

Pues nada, que si tenemos en cuenta las consideraciones anteriores, el momento procesal en el que nos encontramos es el inmediatamente anterior a las conclusiones. Conclusiones que debe de sacar cada uno, como no podía ser de otra manera, pero para las cuales apelo a el derecho irrenunciable de actuar en libertad y, claro está, en consecuencia de forma coherente. Dentro de unos meses volverán a fijar sus ojos en nosotros para regalarnos los oídos y que depositemos nuestra confianza en ellos.

A buen entendedor...

Adiós 2009, hola 2010

2010.jpgSe acabó. No hay más. Definitivamente, se terminó. Y el año 2009 pasó a la historia. Ya no hay tiempo para más. Ha llegado el momento de afrontar nuevos retos y se quedaron pendientes aquellos que se debían realizar en 2009. Y es que sin solución de continuidad ha llegado el 2010. Estamos de nuevo entre parabienes y buenas intenciones. “¡Feliz año!”, se oye por todas partes; “mucha suerte y ponte algo rojo”; y en el mejor de los casos, en un arranque de religiosidad, “que te traigan muchas cosas los Reyes”. Y es que el novamás de las fiestas paganas –no por tradición pagana, sino por escasez de enfoque religioso, e indiscutiblemente multitudinaria- ha llegado. Unos con uvas, otros con lentejas como dicen que lo celebran los italianos, otros con la cena a medias y otros sin cenar, pero sea como sea, celebración que no falte. Y es que no nos faltan motivos para desear que todo vaya a mejor, que unos encuentren trabajo, otros superen un enfermedad, algunos encuentren novia, terminen los estudios o, simplemente, que termine la dichosa crisis. Incluso algún conocido ha hecho en voz alta el balance del 2009 en los siguientes términos: “Señor, en este 2009 te has llevado al cantante del que más me acordaba, Michael Jackson, al actor del que más me acordaba, José Luis López Vásquez, a la actriz de la que más me acordaba, Farrah Fawcett, y si es tu voluntad me parece bien, pero ¿por qué no te has llevado también al Presidente del Gobierno del que más me acuerdo: ZP?”. Y es que cada uno analiza el tema según le va. Pero en lo que todos coincidimos es que comienza un nuevo período: fiscal, laboral, personal... El primero de enero es el día de los buenos propósitos, ya veremos hasta donde llegan muchos. Por todo esto, por lo que hemos dejado atrás y por todo lo que nos queda por delante, en este último día de 2009, quisiera desear a todos lo mejor de lo mejor para el año 2010.

¡Feliz Año Nuevo!

 

Nota final: el sentido religioso de las fiestas está claro que se lo puede dar cada uno pero, por favor, entre tantas intenciones nuevas que no nos falte a nosotros una por los demás.

Navidad: cosas de Dios

anunciacion.jpgNos acercamos a uno de los momentos más importantes del año de nuestra vida de fe: el nacimiento del que vendrá a salvar al mundo. Dicho así parece tan espectacular como lo que creemos que es (al menos de eso presumimos en nuestros actos de fe).  Pero lo trascendente del tema no es que venga, sino que viene a encarnarse, esta vez, en nosotros. Mejor dicho, a través de nosotros, ya que somos nosotros los que le tenemos que hacer presente en y con nuestra vida. ¡Ahí es nada!

Y es que en las cosas del Señor, de esas que nadie entiende porque según la tradición “escribe recto en renglones torcidos”, que unas veces es brisa suave y otras, no pocas, a lo tremendo, debemos estar preparados para todo. Sí, como suena. Tal y como a María le tocó ser la Madre del Salvador, sin previo aviso, con discreción y con un problema de narices por delante para explicar a todos la verdad del asunto –mejor hizo dejando las explicaciones en manos de Dios, que ya es confiar- porque a Dios, que todo lo puede, le da por no hacer alardes de grandeza en cuestiones mundanas: que van a pensar que el niño ese... pues nada, se lo dejas a Dios y santas pascuas, un problemilla menos. Y pongo este ejemplo porque es de hace unos días –todos los años en Adviento volvemos al capítulo de la Anunciación- pero que conste que no es el único.

Como decía, el asunto clave de la Navidad no está en los regalos de Papá Noel, Santa Claus o como se llame el tipo ese vestido de rojo del que cada vez me llegan peores referencias. El último rumor que corre sobre él es que ha montado una franquicia de asalta pisos especializados en entrar por los balcones. Y por lo visto lo hacen tanto a la luz del día como con nocturnidad y que, para más inri –no se si debiera utilizar esa palabra, pero bueno- la cosa cae simpática a no pocos vecinos.

Pero volviendo a centrar el tema –mira que me cuesta hoy- lo verdaderamente importante es que en Navidad puede volver a producirse un nacimiento importante, un nacimiento que puede cambiar, supongo que, el mundo si nos lo proponemos pero que bastante hay con cambiarnos a nosotros.

Y eso es todo. Simplemente que con toda la confianza que Dios nos tiene nos llama a cada uno por nuestro nombre y nos invita sin paliativos, directamente, sin excusas a ser reflejo de Él. A vivir como lo hizo Él. A convivir con los demás como lo haría Él. A dejar que Él nazca en nosotros y que nosotros nazcamos para los demás. Como dije antes, es algo tremendo –cosas de Dios- pero la respuesta es personal.

 

¡Feliz Navidad!

De verdad, ha llegado Navidad

belen.jpgParece mentira pero la Navidad está aquí. Pasan los días a la velocidad del rayo y cada vez parece que disfrutamos menos de los días. Es como si anheláramos la felicidad duradera y, una y otra vez, buscamos esos momentos que nos hacen sentir bien para que mediante la sucesión de los mismos quedarnos en una constante felicidad. Y, claro está, estos momentos pasan, se desvanecen en nuestro día a día y provocan un vacío, una insatisfacción permanente. Otra vez es Navidad. Sí, ha pasado otro año y eso que parece que fuera ayer cuando nos juntamos para celebrar la Navidad pasada. Es que el tiempo pasa volando. Y quizá, puede que quizá, el tiempo pasa tan deprisa porque nosotros así lo permitimos. Intentamos llenar nuestras vida con actos, compromisos y miles de cosas de quehacer, y vamos dejando por el camino, muchos breves momentos que si los sumamos pueden suponer un rosario segundos que puedan dar otro sentido a nuestra vida, a ese día a día que tanto nos afanamos en llenar.

Hace algún tiempo que una serie de interrogantes me vienen rondando la cabeza: ¿qué somos?, ¿qué transmitimos?, ¿coincide con lo que queremos ser?, ¿sabemos lo que de verdad queremos ser?

También de forma recurrente una respuesta va tomando forma en mi interior: puede que no sepamos lo que de verdad queremos ser, eso dependerá de si nos hemos parado a pensarlo; puede que sabiendo lo que queremos ser ello coincida, o no, con lo que transmitimos; puede que lo que transmitamos no sea lo que de verdad somos; pero de lo que cada vez estoy más seguro es de que transmitimos que somos aquello a lo que nos dedicamos más tiempo. Si trabajamos, somos trabajadores; si bromeamos, somos bromistas; si nos quejamos, somos unos quejosos; si hacemos deporte, somos deportistas; si estamos con la familia, somos familiares... Básicamente, sin necesidad de hacer grandes esfuerzos, transmitimos que somos aquello en lo que nos ocupamos, por lo tanto puede que si además de llenar nuestra vida con muchos pequeños momentos de “algo”, puede que ese “algo” sea lo que nos identifique, lo que transmitamos, lo que, en definitiva, seamos.

 

Sí, es de nuevo Navidad. Y quizá, sólo quizá, es un buen momento para que nazca en nosotros eso que de verdad queremos ser.

 

Símbolos religiosos

jamon.jpgEl pasado viernes, 4 de diciembre, Santiago González publicaba un artículo en El Mundo en el que hacía unas reflexiones acerca de la última ocurrencia parlamentaria de los republicanos de la izquierda catalana respaldada por el partido del Sr. Rodríguez, nuestro presidente, acerca de la retirada de los crucifijos de las aulas.

Para empezar, para que el supuesto malentendido no quede entre nosotros, la propuesta en cuestión fue la que fue y votaron lo que votaron. Vamos, que sí. Que votaron que los quitaran. Que mejor estamos sin cruces en las aulas que nos recuerden que nuestra cultura, la cultura occidental, la cultura en la que es posible, factible y una realidad constatable la separación entre la Iglesia y el estado; una cultura en la que conviven la religión y la democracia; una cultura en la que pueden convivir diferentes religiones sin que llegue la sangre al río e incluso que formen parte del paisaje las opciones no religiosas; una cultura basada en la dignidad de todos, mejor dicho en la igual dignidad de todos. Vamos que por lo visto lo más “in”, lo más “guay”, lo que se lleva es no recordar nuestros orígenes. Y así viviendo en la ignorancia podrán hacer de nuestros retoños una panda de borregos analfabetos, porque lo que no se lleva es reconocer que nuestra cultura es hija de la tradición judeocristiana pasada por el tamiz de la civilización grecorromana. Y es que a fuer de ser sinceros predomina el discurso progre de que contra la Iglesia todo vale. ¡Qué sabrán ellos qué es la Iglesia! Si no distinguen la imposibilidad de comulgar por el hecho de encontrarse en situación de pecado público con la excomunión. (Me remito a las noticias referentes a este tema publicadas tras a la aprobación de la reforma de la ley del aborto).

 

Por lo visto el reto en estos momentos consiste en proscribir de la vida pública los símbolos religiosos y recluirlos a la esfera de la vida privada. Y como suele ser característico de la izquierda progre y laicista, en un arranque de atrevimiento atacan frontalmente a aquellos que saben bien que no armarán lío, o que si lo arman no llegará más allá de cuatro comunicados muy educados y comedidos, eso sí, en los que dejarán patente su desacuerdo. Vamos que podemos considerar una muestra pública de fe el crucifijo en las aulas, pero no el hecho de que una mujer musulmana lleve el velo, expresión manifiesta de su fe en público, como tampoco debe de serlo el hecho de exigir un menú diferenciado para los musulmanes ya que por cuestiones de fe no pueden disfrutar, entre otras, de las delicias de cierto animal de bellota que campa por tierras hispanas y del que según el refranero nos gustan hasta los andares.

 

En resumen, o todos moros o todos cristianos (es una expresión de nuestra tradición, no una posición xenófoba en contra de la convivencia social con personas que profesan distintas religiones). A buen entendedor... ¡viva el jamón serrano!

La batalla de las palabras

unión homosexual.jpgHace tiempo que lo que comúnmente denominamos izquierda ha ganado la batalla de las palabras. Parece una cuestión trivial, menor, casi sin importancia. “Total, qué más da cómo se le llame a las cosas si no son como ellos dicen”. Pues en eso nos ganan. Todo comienza por acuñar una expresión, por ejemplo: interrupción voluntaria del embarazo -vamos lo que de toda la vida ha sido un vil y vulgar aborto-, y comienzan todos, muy disciplinadamente, a hablar de la interrupción voluntaria del embarazo a las nosecuantas semanas, de la interrupción voluntaria del embarazo en caso de peligro psicológico para la madre, de la regulación legal del IVE –que no es otra cosa que la interrupción voluntaria del embarazo camuflada en sus siglas- y así, poco a poco nos vamos familiarizando con la expresión y asociando a lo que es pero sin decirlo, con lo que poco a poco nos acostumbramos a tratar el tema pero de una forma mucho más suave, menos agresiva para el idioma. Y es que eso de llamar a las cosas por su nombre nunca ha sido muy popular. Es preferible anestesiar las conciencias que despertarlas con la cruda realidad. Por lo visto hablar de aborto, que es “interrumpir el desarrollo del feto durante el embarazo” según el diccionario de la Real Academia de la lengua Española (RAE), es buscar la confrontación, por lo visto supone una agresión intolerable al derecho inalienable de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y, también por lo visto es algo tan bueno para la sociedad que es mejor que no se llame por su nombre –nótese, por favor, la ironía-.

Podemos encontrar numerosos ejemplos en esta batalla de las palabras y es que si nos lo proponemos podemos, no sin esfuerzo, trasladar el mensaje que se quiera a la sociedad y a través del lenguaje a la moral y a las conciencias de las personas. Otra batalla perdida: “matrimonio homosexual”. Y ya nos podemos poner como queramos con miles de argumentos que demuestran que, como su propia definición deja clara en el diccionario de la RAE, matrimonio es la “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”. Y es más, en ninguna de sus demás acepciones menciona otro tipo de unión, por lo tanto no podemos nunca aceptar como matrimonio la unión entre hombres o la unión entre mujeres. Vamos que le podemos llamar como queramos, pero matrimonio no. Pero, como diría el clásico, los hechos son tozudos, y que por más razones que tengamos, se acepta socialmente –especialmente en los medios de comunicación- el término matrimonio homosexual.

Y así podríamos seguir un buen rato citando ejemplos de, insisto, batallas perdidas. Pero no debemos caer en la desesperación. Podemos aprender de los errores anteriores y si bien es cierto que los griegos eran moral, social y políticamente más desarrollados que los romanos, sucumbieron ante ellos. Y lo mismo le sucedió a los romanos frente a los pueblos bárbaros.

La Iglesia ha optado por la vía de la cultura y de la razón, del conocimiento y el convencimiento, no obliga sino que propone, pero está dejando que los “bárbaros” -valga la expresión- le ganen terreno con soflamas simplonas y mensajes falsos o intencionadamente sesgados. Es verdad que somos moralmente superiores, pero debemos de ser capaces de hacer llegar nuestro mensaje con claridad y simplicidad. No estaría de más aprender algo de lo bueno que tiene el adversario: es cierto que son malos, pero trabajan eficazmente.

Puede que hayamos perdido alguna, e incluso muchas, batallas pero la guerra no ha terminado.

 

 

Nota: A pesar de la terminología de confrontación empleada en el artículo no abogo por un enfrentamiento abierto –aunque tengo que madurarlo más- pero sí por el hecho de no ceder y de tener claro que gran parte de nuestro trabajo de divulgación y pastoral pasa por no dejarnos comer terreno en este aspecto.

Roma, ciudad eterna.

vaticano.jpgAcabo de regresar de Roma, la ciudad eterna, y no me extraña que sea tal. Durante los últimos días un servidor ha tenido la ocasión de participar en una audiencia de Su Santidad y, ayer mismo, en la ceremonia de canonización de 5 nuevos santos de la Iglesia: Hno. Rafael Arnáiz, monje cisterciense; Juana Jugan, fundadora de las religiosas de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres; Josef Damian de Veuster, misionero en la isla de Molokai; Zygmunt Szcesny Felinski, fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María; y Francisco Coll, fundador de las Dominicas de la Anunciata.

Como digo el apelativo de la ciudad eterna le viene al pelo. No sólo es eterna por las maravillas que del mundo antiguo, ni por los monumentos y palacios que adornan sus calles, ni siquiera por contener en su interior el estado más pequeño del mundo que es a su vez el centro espiritual de toda la cristiandad. He descubierto, en primera persona, que es eterna por algunas cosas de las que allí suceden.

Mientras la ciudad se despierta, hace tiempo que un grupo numeroso de personas hacen cola para poder entrar en la Plaza de San Pedro que, como es habitual en las grandes celebraciones, está rodeada de policías y controles de seguridad. Siendo todavía de noche, con buen ánimo a pesar de la lluvia, aguantan lo que caiga con tal de poder ver de cerca lo que sucederá unas horas más tarde. Mientras tanto otros muchos despiertan y se preparan para acudir al mismo evento con más calma sabiendo que no lo verán de tan cerca, pero confiados en que lo que allí sucederá quedará grabado en sus retinas y en su corazón para el resto de sus días.

Poco a poco se acerca la hora y las colas de acceso a la plaza se hacen más y más largas. Todos revisan los pases y algunos caemos en la cuenta de que nuestro pase tiene el número 44066. Vamos que por lo menos habrá 44065 como el mío. Y allí charlando con un grupo de Boyscouts de Hawai descubres que el Padre Damián, famoso por la película Molokai, tiene allí mucho tirón y que han venido miles de personas desde Hawai para celebrar este acontecimiento. También descubres la cantidad de gente que habla catalán y que vienen para celebrar la canonización del Padre Francisco Coll.

Se avanza poco a poco y al pasar los controles de acceso y te das cuenta que junto a ti se coloca una mujer de aspecto oriental que te pregunta si la silla está ocupada -¡claro que no!, está allí para el que la necesite- y se sienta allí mirando a todas partes y te cuenta que viene de Singapur. Junto a ella, un numeroso grupo de monjes de hábito gris se sienta y nos ofrecen un poco de fruta y nos preguntan si sabemos quien es el monje que aparece en el primer tapiz que cuelga del balcón contando por la izquierda. Se trata del Hno. Rafael Arnáiz, cisterciense -¡Ah, sólo Dios!- Exacto, ese mismo. Ellos, sin embargo, vienen por  Marie de la Croix, Juana Jugan, y nos cuentan a qué se dedican.

Y así, el sol aprieta y porque ha llovido hasta la madrugada la celebración se desarrollará en el interior y la podremos seguir por unas pantallas de televisión. Pero nadie se decepciona. La celebración es amena, en varios idiomas, la homilía comprensible y profunda, la comunión no llega a todos, pero tampoco eso es problema. Y una vez acabada la Misa, el Papa se dirige a fuera para dirigir unas palabras a todos los allí presentes y rezar el Ángelus. Llega el momento de los aplausos, de los cánticos de agitar las banderas y pancartas y de celebrar que la Iglesia tiene cinco nuevos santos que nos ayudarán, con el ejemplo de sus vidas, a entender mejor el mensaje del Evangelio y el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros.

 

Y lo mejor, los miles de personas que vivieron, en primera persona que hay cosas que suceden una vez en la vida y que si tienes la oportunidad de vivirlas entenderás porqué Roma es, y será, la ciudad eterna.

Yo repruebo, tú repruebas, él ...

congreso diputados.jpgComo si de cualquier cosa se tratara algunos de nuestros parlamentarios han decidido reprobar a Benedicto XVI por no estar a favor de repartir preservativos para la lucha contra el SIDA. ¡Vaya hombre, qué modernidad!, porque a modernos y progres no nos gana nadie. Y eso que de todos es sabido que uno acaba oyendo lo que quiere oír y que por más que se lo digamos algunos –y no me refiero a un servidor, que no pretende tanto- da lo mismo lo que se haya dicho.

Que yo sepa la posición del Vaticano es pública y notoria. Y desde que Benedicto XVI está al frente de la Iglesia, si dejamos a un lado los prejuicios –que no son pocos por parte de muchos-, nos encontramos con dos novedades: que no tiene pelos en la lengua ni reparo en tocar temas de los denominados “espinosos” y que habla, o escribe, que se le entiende todo. No hay que olvidar que siempre se ha caracterizado por ser brillante -no hay más que recorrer su curriculum para que esto quede meridianamente claro-.

Y claro, su pecado, si se me permite la expresión, es que ha dicho una verdad como un templo. A saber: “los preservativos no son la solución al SIDA”.

¡Anda!, pero si resulta que lo que ha dicho es cierto de todas todas. Y es que siempre es más sencillo y da más votos, y quedas mejor con la gente si le das preservativos y les dejas hacer, que si les dices que no lo hagan, que es una cuestión de responsabilidad personal –nótese que mi argumentación está intencionadamente alejada de ningún juicio de valor-. Es como aquello de “niño deja la chimenea que te vas a quemar”, y dale a tocar el fuego, pues sin necesidad de ser un verdadero augur, resulta que va el niño y se quema. ¿Cuál es la propuesta progre? No te preocupes, te dejo un guante de amianto para que no te quemes, por lo que puedes seguir jugando con fuego. Pero luego, resulta que un día no tenemos guantes y seguimos jugando y no nos quemamos. Otro día el guante está roto, pero tampoco nos hemos quemado. Otro seguimos jugando sin problema alguno. Pero puede que un día te quemes, como es de prever si se juega con fuego. Y bueno ya está el lío armado: la culpa es del que dice que no hay que jugar con fuego, claro está. Ningún progre asumirá su responsabilidad en el asunto y además se pondrá del lado de los que quieren jugar con fuego como si ello fuera un derecho inalienable de las personas y al que en pleno siglo XXI no vamos a renunciar. Puesto que de todos es sabido que nuestra especie está hecha para jugar con fuego.

 

Pues bien, yo lo repruebo. Repruebo la mala fe de aquellos que se erigen en guías y próceres de la humanidad y no le advierten a esta de los peligros que corre. Yo repruebo la estupidez de la masa que en vez de utilizar la cabeza para llegar a sus propias conclusiones, se deja dirigir cual borrego dentro del rebaño y se cree poseedor de todos los derechos que algunos iluminados les mencionan. Yo repruebo a nuestros parlamentarios que saltándose los tratados internacionales intentan amordazar a los representantes de la Iglesia en el ejercicio de sus funciones. Yo repruebo todo eso y alguna cosa más que no cabe aquí. Tú, ¿lo repruebas?

El conflicto árabe-israelí en Cataluña

noa.jpgLeyendo las noticias del fin de semana en los diarios me encontré con el boicot sufrido por la artista israelí Noa, quien había sido invitada por la Generalitat de Cataluña con motivo de las celebraciones del día de Cataluña. Y no he podido dejar de sentirme afectado por el hecho de que un grupo de reivindicadores de la causa palestina sabotearan un acto a alguien cuyo único delito es haber nacido en un país determinado. Porque si bien son criticables muchas de las cosas que suceden en oriente próximo, entre las que podemos encontrar, sin duda, algunas de las que hace el gobierno de Israel, no lo es menos que el medio de reivindicar unos derechos sea precisamente conculcar el de los demás, siendo especialmente injustos en este caso concreto, ya que se da la circunstancia de que tras los últimos bombardeos que sufrieron poblaciones palestinas el marido de la artista, relacionado profesionalmente con la cuestión sanitaria, envió ambulancias a socorrer a unos posibles heridos palestinos que no pudieron ser atendidos gracias a la providencial intervención de los milicianos de Hamas, que les impidieron el paso.

También me duele el hecho de que se oyen más las voces de cuatro que los silencios de muchos. Pero ese es precisamente el problema: el silencio que guardan muchos frente a las afrentas de cuatro. Y conviene no olvidar aquello de que para que los malos triunfen basta con que los buenos no hagan nada. Vaya, ¡qué casualidad!

Otro aspecto no menos significativo del caso es que los organizadores no apoyaron, en ningún momento a la víctima inocente de la barbarie. En otras palabras, es una verdadera felonía invitar a alguien para arrojarle a los leones, con el agravante de que se sabía que sucederían hechos así, ya que la concentración de protesta había sido públicamente convocada.

 

Por último quiero reconocer que la solución al problema árabe-israelí no es fácil, que hay demasiados intereses en juego y de que todos tenemos parte de culpa cuando un conflicto, del tipo que sea, se enquista y no somos capaces de encontrar una solución. Pero de lo que no me cabe la menor duda es de que si unos y otros dejaran a un lado sus intereses particulares y buscaran el bien de todos –vaya utopía-, además de aportar una gran dosis de valor –porque valor va a hacer falta a toneladas- y otra parte no menor de audacia, estoy seguro de que podríamos encontrar un itinerario válido sobre el que poder trabajar.

 

Buscar el bien común y aportar valor y audacia, ahí es nada. Creo que me he pasado, ¿no?

Gotas de dolor

la vida loca.jpgAyer, 3 de septiembre de 2009, leí en la prensa en internet que han asesinado a Christian Poveda. Hasta hoy no le conocía, pero sin saber muy bien por qué he comenzado a leer sobre los hechos y he descubierto una realidad que había olvidado y que durante unos años formaba parte de mi día a día: las maras.

 

De momento no hay información salvo que ha aparecido un cadáver con documentación a nombre de Christian Poveda acribillado a balazos en un área marginal de la ciudad de San Salvador, El Salvador. Y por el tipo de muerte se le relaciona con las maras o pandillas, que campan a sus anchas por esas zonas. Precisamente en San Salvador ha sido alguna vez noticia por ello. Precisamente Christian Poveda terminó hace unos meses una película en la que recoge cómo es la vida de las pandillas, “La vida loca”. Precisamente puede que ese haya sido el detonante de su muerte.

 

Lo trágico de esta cruda, muy cruda, realidad es que para que muchos de nosotros nos acordemos –o sencillamente nos enteremos- de que existen este tipo de organizaciones, haya tenido que morir Christian. Y es que la vida en pleno siglo XXI tiene estas cosas.

 

La realidad de las maras han marcado la vida de miles de jóvenes en los últimos 30 años, especialmente en Centroamérica. No es un fenómeno exclusivamente salvadoreño, pero sí es allí uno de los lugares en los que se manifiesta con más fuerza. No es un problema sencillo, como no lo suelen ser los problemas sociales, y la solución tampoco lo es. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que cualquier posible solución requiere valor, mucho valor, ingenio, mucho ingenio, y seguramente una gran dosis de querer salir hacia delante dándole una oportunidad a la vida. A la de todos. A una vida que en muchos casos ha perdido sus referentes y su valor.

Confío en que la vida de Christian haya tenido valor y sobre todo su muerte. ¡Ojalá!

Asuntos pendientes
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Estamos a punto de regresar en masa a nuestras obligaciones habituales y todavía quedan algunas cosas pendientes para estos días. Teníamos algunos proyectos que se han quedado en eso: proyectos, y nos apresuramos a intentar encajarlos en los escasos días que faltan para regresar a nuestra vida normal.

Todavía no hemos ido a ver a este amigo, al cine a ver esa película de la que hablamos, o tenido tiempo para cenar con aquellos amigos con los que quedamos que hablaríamos para concretar una fecha y que al final ha quedado en eso: ya hablaremos.

Muchas son las cosas que a principios del verano nos proponemos como sucede en otros momentos del año como la Navidad, Año Nuevo... en los que nos proponemos ser mejores –al menos algunos-, perder peso, aprender algún idioma, trabajar menos, estar más tiempo con los hijos o con la pareja. Pero cuando llega la hora de la verdad el tiempo se nos ha echado encima y no ha habido forma de cumplir con nuestras buenas intenciones.

Por eso, en estos últimos días de vacaciones, antes de que la rutina nos devore inexorablemente, tal y como defendemos la mayoría de los que nos consideramos víctimas de lo que la sociedad hace con nosotros sin darnos la más mínima opción –creo que me he pasado-, podemos hacer una pequeña lista de las cosas que nos quedan pendientes y... hacerlas, o al menos intentar hacer la mayoría de ellas.

 

A veces, los ‘hombres –y mujeres- de buena voluntad’, también incluimos alguna buena acción para con los demás. Confío en que no nos la dejemos en la lista de ‘asuntos pendientes’.

Gotas de insensatez

foto atentado.jpgParece mentira que a estas alturas todavía haya algunos que crean que mediante la violencia se puedan alcanzar objetivos políticos. Hoy es un día triste porque una banda terrorista ha decidido atentar contra una casa cuartel de la Guardia Civil en plena madrugada con unos doscientos kilos de explosivo, en la ciudad de Burgos.

Hay que ser un salvaje para cometer semejante acción. Hay que ser un desaprensivo para pergeñar semejante plan. Pero hay que ser verdaderamente idiota para creer que mediante la barbarie se pueden lograr objetivos políticos.

Ninguna sociedad que se respete mínimamente puede ceder a las pretensiones de una organización terrorista. Ninguna sociedad en la que la democracia y los derechos civiles estén mínimamente consolidados puede considerar la posibilidad de ceder al chantaje que con el terror pretenden aquellos que desprecian la vida de los miembros de la propia sociedad a la que pretenden liderar, liberar o, más exactamente, someter.

Al fin y al cabo, la liberación de los pueblos mediante la violencia no cabe en los sistemas democráticos y sólo aquellos que deciden no respetar las normas básicas de la democracia pueden creer que el temor puede permitir que obtengan una representatividad social que ni de lejos les corresponde. Si tuvieran el apoyo social del que presumen, no haría falta la violencia para hacer escuchar sus propuestas e incluso poder imponerlas. Para eso sirven las mayorías sociales.

La violencia es el recurso de los cobardes en las sociedades democráticas, de los que carecen de argumentos y de los que se creen el centro del universo, ya que como si de un dios se tratara disponen de la vida de los demás como un medio más para alcanzar sus fines.

Si nuestros dirigentes políticos muestran signos de debilidad a este respecto darán alas a estos individuos salvapatrias; si no muestran su más firme rechazo a sus medios y luchan con todas las herramientas que el estado de derecho permite contra aquellos que se salen de la legalidad, darán esperanzas a los que creen que pueden someter a la sociedad con el terror; si entienden el diálogo como una negociación aceptando que una de las partes ponga la vida de las personas como moneda de cambio, dará justificación al proceder de los que desprecian el derecho individual e innegociable a la vida. Porque el diálogo es imprescindible pero no lo es la aceptación de cualquier posición que se mantenga. Para que se me entienda con claridad: hay que dialogar con los terroristas para escuchando sus propuestas –de otro modo no sería diálogo-, dejarles claro que no se acepta el chantaje, que teniendo medios en una democracia para plantear cualquier opción política no se puede admitir el uso de la violencia y, por último, que deben someterse al estado de derecho para ser readmitidos en la sociedad. No hay premio final ni paraíso para aquellos que infligen sufrimiento a los demás, y no es una metáfora del más allá, sino que en el más acá no hay lugar para asesinos que consideren el terrorismo como un medio para alcanzar un fin mejor. Cuestión de estupidez. Perdón debería decir insensatez.

Gotas de tranquilidad

niño en manos.jpgHoy mi corazón pide calma, necesita descansar.

 

El día a día, las prisas, los compromisos, las obligaciones que nosotros mismos nos imponemos hacen que perdamos la tranquilidad y el sosiego necesario para disfrutar de todo lo que nos rodea. Porque si miramos con la debida atención podemos encontrar a nuestro alcance pequeños detalles que den sentido a un simple día más.

 

Hoy mi corazón pide calma, necesita... descansar en tus manos.

Gotas de pena

eluana englaro.jpgHoy llueve en mi corazón. Hoy, a las 20:10 horas, ha nacido a la eternidad. Ha sido llamada a la Casa del Padre después de tres días sin ser alimentada ni tampoco hidratada. Llevaba 17 años en estado vegetativo y por lo visto alguien (ni digo quien, ni me interesa. No es cuestión de juzgar a nadie) ha decidido que le había llegado el momento. Además ha muerto de hambre y de sed, una muerte poco deseable. Alguien ha decidido que le tocaba morir ahora cuando había personas que se habían ofrecido a atenderla si era una cuestión de cansancio de los cuidadores (unas religiosas se habían comprometido a hacerlo de manera desinteresada). Alguien ha decidido que era lo mejor. ¿Lo mejor para quién?

Hoy llueve en mi corazón porque una vez más triunfa la mentalidad de la muerte en vez de la de la vida. Una vez más ha ganado los ‘contras’ a los ‘pros’. Una vez más la desazón ha podido con la esperanza o, simplemente, con la vida tal y como es. Porque si desconocida es la muerte más desconocidos son los caminos de la vida. ¡Qué nos puede sorprender a los creyentes! En el fondo, si tenemos fe, debemos admitir que el plan de Dios no es sólo hacernos sufrir sino que probablemente seamos nosotros los que no entendemos el mensaje que se nos quiere transmitir.

Toda vida tiene sentido y nadie sabe cual es. Puede que sea la forma de nacer, de vivir, de compartir, de sufrir, de mirar, del recuerdo que nos deja a cada uno, de una sola palabra dicha en su momento o de un silencio en el momento oportuno, la forma de pensar, de besar, de sonreír, de querer a los padres, a los hijos, a los amigos, a la pareja, de gritar, de llorar, de enfermar, de resistir o, incluso, de morir. No me cabe la menor duda de que la vida de Eluana Englaro no ha carecido de sentido. Y que toda ella hasta el último suspiro ha tenido un sentido y un sentido que no debe pasar desapercibido para nosotros. Porque a diferencia de lo que piensan aquellos que han decidido que la vida de Eluana no tenía sentido en su estado, con su forma de morir hoy, de hambre y sed provocada, ha despertado las conciencias de muchos que ni siquiera se habían planteado una situación así. Y eso, por sí solo, ya le da un enorme sentido a su vida. Estoy convencido que su muerte tiene el sentido de mostrarnos que a pesar de todo, para los que nos quedamos, nos queda una pregunta, una respuesta, un recuerdo y la esperanza de que a pesar de todo la vida siempre tiene sentido aunque no lo veamos claro. Gracias Eluana.

Gotas del puente

puente.jpgEl puente,

construido de infinidad de piezas distintas,

donde todas y cada una forman parte de él,

como nuestro pasado y presente lo forman de nosotros.

 

Un puente con buenos cimientos,

como los que tenemos que tener nosotros para no

hundirnos ante las dificultades que nos rodean a diario.

 

Un puente que acerca las orillas,

que hace posible cruzar de un lado a otro

sin necesidad de dar rodeos

y que hace la vida más fácil a los demás.

 

Un puente que se deja pisar por todos,

sin por ello perder su dignidad ni su sentido,

y pasando desapercibido cumple su misión.

 

Quisiera ser como el puente: con la complejidad que me caracteriza, construido con buenos cimientos, facilitando la vida a los que me rodean y precisen de mi, con humildad y sencillez.

Paciencia

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Dicen algunos que la palabra paciencia tiene mucho que ver con la ciencia y paz. La verdad es que yo no soy filólogo y no puedo responder a esa pregunta, pero creo que es posible que semejante afirmación no vaya del todo desencaminada. Porque bien pensado, tener paciencia no carece de ciencia, de trabajo, de preparación. Por lo visto no es algo que se improvise de repente –al menos aquellos a los que el temperamento nos gasta alguna que otra mala pasada y debemos hacer evidentes esfuerzos para no saltar a la mínima. Y es que todo nos provoca-, sino que se va asentando en el carácter y la forma de ser de cada uno. Igual que se aprende a madrugar también podemos aprender a tener paciencia y no dejarnos vencer por el cortoplacismo imperante, ni por el afán de ver los frutos de aquello que plantamos con más o menos aciertos. Y es que no debemos de perder de vista que cuando de personas hablamos las ciencias si bien no dejan de serlo carecen del calificativo de exactas.

Por lo tanto no dejemos que se apodere de nosotros la impaciencia. Seamos pacientes y pongamos a nuestra disposición los medios para conseguirlo: tiempo para nosotros; parar, salirnos del círculo vicioso en el que nos metemos por nuestra tendencia a la superactividad –que no hiperactividad, que es una enfermedad. Lo nuestro es sólo una actitud-;encontrar nuestro tiempo para estar con nosotros mismos. Y si alguna decisión nos acucia, siempre podremos disponer, al menos, de un momento para reflexionar.

 

El mejor de los dones

regalo.jpgCuentan que en el origen de los tiempos Dios hizo todo lo que existe. Hizo el sol, las estrellas, los planetas y todo lo que hay en el firmamento. Hizo el mar con los peces y moluscos y todo tipo de seres que viven el él. Hizo la tierra con los valles, llanuras y montañas, con los bosques y praderas, con los ríos y lagunas, y todos los animales que viven en ella. Lo hizo todo y lo hizo bien. Y cuando tenía todo terminado hizo al hombre para que viviera, disfrutara y gobernara toda la creación. Y a ese ser perfecto que debía reinar sobre el paraíso creado decidió concederle un don único. Había muchos dones repartidos por todo lo creado: la belleza en las flores, la ternura en las madres mimando y cuidando de sus crías, la armonía en el canto de los pájaros, y así los distintos dones fueron distribuidos. Pero para la creatura elegida, para la preferida, guardó el más preciado de todos los dones: el don de la felicidad. Y decidió asimismo guardarlo en un lugar al alcance de todos, ya que no todos podrían llegar a lo más alto de las montañas, ni todos podrían bajar a las profundidades de los mares. Por eso decidió ponerlo dentro de cada uno, muy cerquita del corazón.

 Pero inexplicablemente, el hombre, no lo busca allí.

 

 

Si tienes prisa

stop.jpgEs común oír a la gente que nos rodea hablar de estrés, de prisas, de mundo acelerado, de correr. Y al mismo tiempo de que no tenemos tiempo para hacer esto o aquello; de que no llegamos a hacer todo aquello que teníamos intención de hacer; de que nos faltan horas y minutos en el día para hacer frente a todos nuestros retos y obligaciones. Y es cierto que vivimos en una sociedad acelerada que apenas tiene tiempo para nada.

 

Es verdad que el tiempo es un bien escaso, un recurso limitado. Que el tiempo marca plazos y que se escurre entre las rendijas de nuestros días de manera irremediable. El tiempo pasa sin que podamos controlarlo. Es más, sólo podemos medirlo. Por ello pasamos los días queriendo aprovecharlo para hacer cosas. Todas esas cosas que debemos hacer. Y vivimos agobiados...

 

Pasamos los días posponiendo reuniones con los amigos porque no tenemos tiempo. Una y otra vez dejamos de ir a ver a ese familiar al que no vemos hace tiempo porque resulta que ahora, precisamente ahora, tengo poco tiempo. ¿Cuántos libros se quedan pendientes para leer en cuanto tenga algo de tiempo? ¿Cuántas veces no estamos con nuestros hijos porque tenemos mucho trabajo? ¿Cuántas veces no hablamos con nuestra pareja porque ahora no es el momento? ¿Cuántas cosas dejamos de hacer, de esas que verdaderamente nos gustaría hacer, porque no tenemos tiempo? ¿Cuándo tendremos tiempo de pensar en nosotros mismos? ¿Y en Dios? ¿Dónde tenemos nuestra interioridad?

 

Es verdad que no tenemos tiempo pero puede que si apagas el móvil un rato todos los días, y no enciendes la tele, y no enciendes la radio ni pones música. Puede... solamente puede, que tengas tiempo para otras cosas.

 

Dedícate un rato cada día. Puede que, de pronto, te descubras a ti mismo.

 

 

Contraindicaciones: puede que descubras que tienes miedo al silencio. Entonces, piénsalo.

Declaración de intenciones

Hola a todos.

Como todo blog este nace con la idea de ser leído –al menos eso espero-. Pero he de confesar que no albergo grandes expectativas al respecto. Tengo la suficiente experiencia en esto de internet y sus aplicaciones como para ser plenamente consciente de que este blog que ahora nace no cumple con ninguno de los requisitos necesarios para ser un blog de éxito. Mas bien pretendo ir poniendo negro sobre blanco algunas ideas sobre aspectos referentes a la interioridad de la persona, a nuestro ser interior. No me cabe la menor duda de que los verdaderos límites del ser humano no se encuentran en el espacio exterior ni en las profundidades de los mares. Los límites de nuestro ser se encuentran dentro de nosotros mismos.

Por supuesto que no me siento en posesión de la Verdad, pero aspiro humildemente a ensuciar mis pies con el polvo del camino que lleva hacia ella. Esa verdad que nos hace libres. Libres con la libertad de los hijos de Dios.

Nacho.