eAD.- Después de rezo del Ángelus Benedicto XVI manifestó su pesar por la tragedia de Duisburgo, Alemania, en la que han fallecido numerosos jóvenes tras una avalancha de pánico en los accesos al recinto del festival. Su Santidad manifestó que encomendaba al Señor a los difuntos, a los heridos y a sus familiares.
En un clásico festival de música-tecno, con más de 1.400.000 personas, “humanas”, aunque venido a menos en las últimas ediciones, y celebrado en distintas ciudades alemanas a lo largo de los pasados años, se produjo una catástrofe que, además del veintenar de víctimas, provocó más de 300 heridos.
Posteriormente el Papa se refirió a la fiesta del Apóstol Santiago del domingo, “tan venerado desde tiempo inmemorial en Compostela, y de tanto arraigo en los países hispanos”.
Dijo también que en este Año Santo Compostelano esperaba unirse a los numerosos peregrinos cuando el próximo noviembre, conjuntamente con el viaje a Barcelona, y siguiendo las huellas del Apóstol, recorra el camino dando un testimonio de fe, esperanza y caridad.
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