eAD.- El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, en una nota publicada ayer, hace expresa referencia a los casos de abusos sexuales de menores en instituciones de entes eclesiásticos.
Inicialmente Federico Lombardi afirma que ante la gravedad de los hechos demostrados el Papa “prepara la publicación de una carta sobre el tema para la Iglesia en Irlanda".
Pero ante la expansión de las denuncias en otros países de Europa central, como Alemania, Austria, y Holanda, se ve obligado a hacer algunas consideraciones.
El padre Lombardi declara que las distintas instituciones eclesiásticas afectadas últimamente han afrontado el problema con puntualidad y decisión, además de “poner a punto la estrategia de prevención encaminada a que en el futuro no se repitan esos hechos gravísimos". Reconoce también que “los errores cometidos en las instituciones y por los responsables eclesiales son particularmente reprobables, dada la responsabilidad educativa y moral de la Iglesia”. Añade también que centrar las acusaciones “sólo en la Iglesia lleva a distorsionar la perspectiva”. Como dato informativo utiliza el hecho de que las autoridades austriacas competentes han aceptado 17 casos en instituciones vinculadas a la Iglesia mientras que, en el mismo periodo de tiempo, en otros ambientes hubo 510.
El director de la Oficina de Prensa mantiene que la dolorosa experiencia de la Iglesia puede convertirse en una contribución para los demás. Subraya también el reconocimiento de la canciller alemana Angela Merkel sobre “la seriedad y el carácter constructivo del compromiso de la Iglesia en Alemania". Recuerda la nota que “la Iglesia vive insertada en la sociedad civil y asume sus responsabilidades dentro de ella”. Aunque también afirma que tiene un sistema jurídico distinto y específico, el canónico debido a su naturaleza espiritual y sacramental. Por ello, los procedimientos judiciales y penales son de naturaleza diferente. No existen penas pecuniarias o de privación de la libertad, sino impedimentos de ejercicio del ministerio, la privación de derechos en ámbito eclesiástico, etcétera…
Añade que, en el ámbito canónico, el delito de abuso de menores se ha considerado siempre uno de los más graves, y las normas lo han reafirmado constantemente. Concluye el comunicado que no se puede negar la gravedad que atraviesa la Iglesia, aunque no se debe renunciar “a hacer todo lo posible para conseguir resultados positivos, proteger mejor a los niños y jóvenes en la Iglesia y la sociedad, y de purificación de la Iglesia misma”.
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