Para caminantes

Solo

El 31 de diciembre me sorprendió una noticia: un jubilado de 69 años permanece muerto durante 5 meses sin que nadie se percate en Valencia. La noticia concluye con esta frase: “Pese a los esfuerzos de la policía, no ha sido localizado ningún familiar”.

Seguro que ninguno de nosotros piensa que algún día puede ser el protagonista de un titular así. Yo creo que D. José tampoco lo pensaría. D. José nació en la España de la postguerra, conoció todo el régimen franquista, la transición, el nacimiento de la democracia, la caída del muro de Berlín, la bomba atómica de Hiroshima, la Segunda Guerra Mundial. Presenció grandes descubrimientos de la humanidad como los ordenadores, centrales nucleares, video-cámaras, tarjeta de crédito, Internet, el primer hombre en la luna, sobrevivió al cambio de milenio, a la extinción de la peseta, conoció mucha gente, hizo cosas buenas, otras no tan buenas… Con D. José se ha ido un mundo de recuerdos e historias interesantes, de sabiduría que ya no se podrá compartir. Aunque hoy nadie llore su pérdida, desde el cielo, sus abuelos, padres, amigos del pasado, seguro que sí les habrá importado. Según la noticia, el propietario que había alquilado el piso a D. José dijo que, como tenía los recibos domiciliados por el banco, ha estado pagando el alquiler puntualmente durante estos cinco meses.

Los primeros filósofos griegos debatían sobre cuál era el fundamento de la creación, el “Arjé”. Tales de Mileto decía que el agua, Anaxímenes que el aire, Pitágoras que los números… El cristianismo nos revela que dado que Dios es amor, el principio y fundamento de todo es el amor. Necesitamos amar y sentirnos amados, por eso necesitamos compañía; para sentir que somos alguien, necesitamos a alguien que nos ame; para sentir que somos alguien útil, necesitamos a alguien a quien amar.

Es decir, que nos necesitamos para que circule el amor entre nosotros y así crecer como personas ante Dios. “No es bueno que el hombre esté solo” dice el Génesis, y es que somos animales de compañía.

Un problema muy grande de hoy en día es la depresión. La depresión nos lleva a aislarnos, a pensar que necesitamos estar solos, que nos dejen en paz; “ya se me pasará”, decimos. Creo que la mejor forma de superar la depresión es no dejar que nos quedemos solos, si no tenemos compañía tenemos que buscarla, pedirla. La soledad nos devora, nos consume y nos marchita como una bella flor de la que nadie se preocupa y se vuelve gris, se arruga y se va inclinando poco a poco hacia el suelo. Al final, hasta una suave brizna de aire puede hacer que se rompa. Tampoco debemos dejar que nuestros mayores estén solos, eso sería su fin. D. José falleció a los 69 años por causas naturales, dice el periodista, sin embargo la esperanza de vida en España es de unos 80 años. La soledad acorta nuestra vitalidad porque nos hace estar tristes.

La soledad no es un problema exclusivo de los ancianos. La población mundial aumenta día a día, sin embargo el sentimiento de soledad de las personas también. Esta paradoja puede deberse a esa realidad ficticia, creada por nuestra sociedad de consumo que nos hace valorar más el tener que el ser y, teniéndolo todo, sentimos que no somos nada. Entonces, sentimos un vacío que no sabemos explicar porque no lo entendemos. El consumismo es una especie de matrix personal. ¿No lo creéis?

Pensadlo bien, ahora estáis enfrente de un ordenador, leyendo estas palabras, ¿hay alguien con vosotros?... Estamos solos con el ordenador y ¡cuánto nos molesta que nos interrumpan mientras “trabajamos”! ¿A que sí? La superficialidad de nuestra sociedad, se está materializando en una virtualización progresiva de la realidad; nuestra vida está cada vez más ligada a los bytes y menos a la calle, a la naturaleza, a lo físico, lo tangible…

Yo me niego a comprar un lavavajillas. Será todo lo cómodo que quieras, pero prefiero fregar los platos con mi mujer al lado aunque me cueste más tiempo. Esto lo digo ahora que no tenemos hijos, luego ya veremos.

Hoy también hemos estado en casa de un familiar y ¡qué ganas tenía de hablar! Una persona completamente sola, con la única compañía que la televisión, un día tras otro… No me extraña que se alegrara de vernos; digo vernos porque de oírnos no lo sé, ya que nos dejaba hablar más bien poco. Por todo esto, ofrecer nuestra compañía es también una obra de caridad así como ofrecer nuestro silencio atento.

En los países de misiones, la gente no tiene nada y hacen falta personas que hagan cosas, que trabajen, que ayuden; en nuestro país, la gente tiene de todo, por eso hacen falta personas que no hagan nada, simplemente estar y escuchar. Al igual que en las misiones, lo difícil no es hacerlo, sino encontrar alguien dispuesto a hacerlo.

Noticias como la de D. José, deberían hacernos pensar y replantearnos qué priorizamos en la vida, las cosas o las personas. Valoremos el gran don que supone tener a alguien al lado, sea quien sea, y tratemos de pasar el mayor tiempo posible con ellos y no con el ordenador o la tele.

+ artículos de esta sección

Rubén Machí

viernes, 08 de enero de 2010

Recomienda este artículo Nombre: e-mail: Enviar
         

BUSCAR

SANTORAL

 - Maria de la Cabeza
 - Audomaro
 - Beata Ángela Salawa
 - Pedro Claver
Nombre:
Día: Mes:
  Buscar  
(busquedas sin acento)

EFEMÉRIDES

 - 1585 - Nace Armand Jean du Plessis, Cardenal Richelieu.

LECTURAS

- XXIII del tiempo ordinario
- 1 Co 8, 1b-7. 11-13
- Sal 138, 1-24
-
- Lc 6, 27-38
- L.H: 3ª

Colaboradores  - Publicidad  - Nosotros  - Contacto  - Condiciones Generales