Para caminantes

Enemigo mío

"Enemigo mío" es el título de una película que va sobre una guerra entre humanos y alienígenas en la que un individuo de cada especie quedan abandonados juntos en un planeta remoto. Los dos se odian a muerte, pero la necesidad y la soledad hace que ambos acaben por perdonarse y reconciliarse para poder sobrevivir, haciéndose, después de todo, buenos amigos.

Nadie quiere tener enemigos porque un enemigo es una amenaza. El hecho que haya alguien por ahí que tenga algo contra nosotros nos quita la paz, por eso, las guerras no empiezan con el primer disparo, sino con el odio engendrado antes; esto lo saben muy bien los terroristas, verdaderos enemigos de la paz.

La enemistad corrompe nuestro corazón porque hace que dejemos de ver al otro con ojos de amor y en vez de ver al prójimo como un hermano, lo veamos como un ser maligno que debería desaparecer y que ojalá no hubiéramos conocido nunca.

Yo no puedo amar a mis enemigos, es algo que me supera y en alguna ocasión me he preguntado: "¿por qué Dios me habrá hecho esto?" como si esa persona fuera una enfermedad y no alguien tan necesitado como yo, o más, tan querido por Dios como yo, o más.

El peor error de un guerrero es equivocarse de enemigo ¿Qué sería de un cazador que, siendo atacado por un oso, lanza flechas contra un conejo?

Cuando alguien nos hace daño, el daño es tan real como nuestras heridas y es cierto que hay un enemigo que nos odia y que hay un peligro; pero como el cazador que se equivoca de objetivo, nosotros nos equivocamos pensando que la persona que nos daña es nuestro enemigo. El enemigo no es la espada, sino la mano que la sostiene; el diablo es el verdadero enemigo que está detrás de todo pecado y que nos utiliza como señuelos para ocultarse y como cabezas de turco para que nos destruyamos unos a otros.

Si hay un ser maligno que se sirve de nuestro odio para destruirnos, lo que debemos hacer es no dejarnos poseer por ese odio. Como no podemos apagar una hoguera con leña, sino con agua, igualmente no podemos frenar la violencia con más violencia, sino con amor. Desde esta perspectiva es como debemos entender el mandato de Jesús de poner la otra mejilla, para luchar contra el pecado, no contra el pecador. No es en absoluto una actitud pasiva como pudiera parecer, sino que es una lucha eficaz contra el verdadero mal.

Así visto, el mandato de amar a nuestro enemigo (Mt 5, 44) es más humano, más comprensible porque Jesús nos manda amar a quien parece que es nuestro enemigo, pero que realmente no lo es.

Como en la película mencionada, debemos creer que toda persona es valiosa y la salvación nos puede llegar de quien menos lo esperamos si no sucumbimos al rencor y somos capaces de perdonar.

Sólo Dios puede abrir nuestro corazón hasta el punto de poder perdonar a quien nos odia; pidámosle pues que obre el milagro en nosotros y recemos por nuestros enemigos, para que Dios también gane la batalla en sus corazones y podamos dar gracias a Dios por habernos conocido a pesar de todo y quizás, echar de menos algún día a aquél a quien consideramos enemigo y podamos llamarle entonces "querido enemigo", enemigo mío.

+ artículos de esta sección

Rubén Machí

jueves, 10 de diciembre de 2009

Recomienda este artículo Nombre: e-mail: Enviar
         

BUSCAR

SANTORAL

 - Nicolas de Tolentino
 - Nuestra Señora de Maravillas
 - Beato Alfonso
 - Beato Alonso
 - Beato Francisco Garate
 - Beato Jacinto Orfanell
Nombre:
Día: Mes:
  Buscar  
(busquedas sin acento)

EFEMÉRIDES

 - 1586 - Se coloca en la plaza de San Pedro del Vaticano el obelisco originario de Egipto.

LECTURAS

- XXIII del tiempo ordinario
- 1 Co 9, 16-19. 22b-27
- Sal 83, 3-12
-
- Lc 6, 39-42
- L.H: 3ª

Colaboradores  - Publicidad  - Nosotros  - Contacto  - Condiciones Generales