Para caminantes

Abuelos al poder

Hace unos meses murió mi abuela. Ahora ya no me queda ningún abuelo al que ir a visitar o a hacerle preguntas sobre mis antepasados. Se acabaron las divertidas anécdotas, las amenas clases de historia, los acertados consejos.

A los abuelos hay que darles mucho cariño y consentirlos mucho, porque no estarán con nosotros por mucho tiempo.

A mí me aterra llegar a ser muy viejo y perderlo todo. Cuando eres viejo lo pierdes casi todo: a tu pareja, tus amigos, tu salud,... No entiendo cómo los abuelos pueden estar sin viajar, sin poder leer, oyendo mal, incluso sin poder caminar… qué aburrimiento. No lo entiendo y los admiro por ello.

Nuestra sociedad infravalora a los abuelos. Muchos viven solos, otros de la caridad de sus vecinos o los servicios sociales, otros lejos de su familia en residencias. Antiguamente la figura del abuelo, era la más importante y respetada de la familia ¿qué nos ha pasado? ¿cómo hemos llegado a esto?.

El capitalismo está haciendo estragos en la humanidad de nuestra sociedad. Cada vez somos más capitalistas y menos humanos.

Lo cierto es que los abuelos son fundamentales en la sociedad y deberían ocupar un lugar preeminente en ella, donde fueran valorados y reconocidos.

En su análisis de una sociedad perfecta en el libro de la República de Platón, el filósofo consideraba que el gobernante ideal de un país debería ser mal retribuido económicamente y llevar una vida austera. Esto lo decía para evitar la corrupción o el interés egoísta en los candidatos a gobernar un país. A mí, esta figura del gobernante ideal propuesta por Platón, me recuerda mucho a los abuelos; quizás ellos fueran las personas ideales para gobernar un país ya que rezuman sabiduría y a su edad, tienen poco que ganar y mucho que perder.

Quizás muchos piensen que esta es una propuesta descabellada, teniendo en cuenta que en España la edad de jubilación está en los 65 años y, en algunos trabajos, en los 60 años. ¿Cómo va a dirigir un país alguien delicado de salud y con las facultades físicas mermadas?. Yo no lo veo tan difícil puesto que, esencialmente, un gobernante ha de saber discernir situaciones y tomar decisiones justas; mientras sus facultades mentales y espirituales estén bien, puede ejercer dicho trabajo.

Pongamos como ejemplo a Benedicto XVI, tiene 82 años y es la máxima autoridad del Estado del Vaticano y desempeña su función perfectamente. Pongamos un ejemplo más claro todavía: Juan Pablo II. Enfermo, débil, anciano, con serias secuelas de atentados terroristas… Todos sabemos su ingente labor a favor del mundo y cómo la desempeñó hasta el mismo día de su agónica muerte. Por muy elocuentes que sean hoy los políticos, el mejor discurso que he oído en mi vida y que nunca olvidaré es aquél en que Juan Pablo II salió por última vez al balcón de la plaza de San Pedro para hablar a la multitud y tan sólo consiguió emitir unos ahogados y lastimosos ruidos.

Los abuelos tienen mucho que enseñarnos y nosotros necesitamos aprender mucho de ellos. No digo que es bueno, digo que es necesario. Necesitamos a los abuelos cerca de nosotros, tenerlos siempre en cuenta para poder preguntarles y escuchar sus palabras con atención y respeto.

Quizás en nuestra enferma sociedad los abuelos no tengan cabida, pero que eso no ocurra en nuestra familia y en nuestra vida cotidiana; que cuando hablemos con un anciano no veamos a un pesado y carcamal, sino a un hombre con una interesante historia escondida en sus recuerdos del cual podemos aprender mucho más que buscando por Internet o escudriñando libros.

Maestros del sufrimiento, conocedores de la vida, supervivientes de la soledad, testigos de nuestras raíces, protagonistas del pasado, constructores del presente,… nuestros abuelos y abuelas son héroes. ¡Vivan los abuelos! ¡Abuelos al poder!.

+ artículos de esta sección

Rubén Machí

lunes, 09 de noviembre de 2009

Recomienda este artículo Nombre: e-mail: Enviar
         

BUSCAR

SANTORAL

 - Maria de la Cabeza
 - Audomaro
 - Beata Ángela Salawa
 - Pedro Claver
Nombre:
Día: Mes:
  Buscar  
(busquedas sin acento)

EFEMÉRIDES

 - 1585 - Nace Armand Jean du Plessis, Cardenal Richelieu.

LECTURAS

- XXIII del tiempo ordinario
- 1 Co 8, 1b-7. 11-13
- Sal 138, 1-24
-
- Lc 6, 27-38
- L.H: 3ª

Colaboradores  - Publicidad  - Nosotros  - Contacto  - Condiciones Generales