¿Os gusta el ajedrez? A mí sí, mucho. No es que sea un experto, pero me gusta. No sé si será por devoción o sugestión, pero a mí el ajedrez me parece un juego profético. Si echamos rienda suelta a nuestra imaginación, se podría hacer la siguiente analogía:
El juego del ajedrez hace referencia a una batalla: las fuerzas del mal (negras) contra las fuerzas del bien (blancas). Cristo Rey sería el rey blanco y el príncipe de las tinieblas, el rey negro. Después del rey, la pieza más importante para cada jugador es la dama, la Blanca Paloma, laVirgen María, principal enemiga del demonio, Reina de la paz. En la época medieval, los álfiles eran representaciones de obispos y por eso tienen la forma de mitra. En la batalla espiritual del mundo, puede ser la imagen de la Iglesia. Las torres, guardianas, protectoras, poderosas, serían los ángeles que nos cuidan y guardan, los caballos los santos y los peones seríamos nosotros los pecadores. Al final de nuestra vida, si hemos sido fieles y hemos seguido los pasos de María, cuando lleguemos al final del tablero, podemos dejar nuestro cuerpo terrenal y transformarnos en damas.
Esta representación imaginaria, puede hacer más interesante el juego y quizás, nos ayude a entender con perspectiva la realidad de la historia de la salvación planeada por Dios y capitaneada por Cristo.
La partida estaba sentenciada desde el principio, porque como las blancas van siempre por delante, el bien siempre triunfa sobre el mal. Para que estemos tranquilos y no temamos, la partida ha sido escrita en un libro, La Biblia, para que creamos que hemos vencido y, aunque nos cueste muchos sacrificios, no perdamos la esperanza en que la victoria es un hecho.
Podríamos seguir con las imágenes: el reloj (los signos de los tiempos), las piezas muertas junto al tablero (nuestros difuntos que siguen estando ahí, fuera de la partida), el jaque al rey blanco (las tentaciones de Jesús durante su vida terrena)… y muchas más.
En un libro que he escrito sobre el fin del mundo, lanzo la idea (que supongo habré leído en alguna parte) que las fuerzas del mal intentan imitar el juego de las blancas. Por ejemplo, Cristo vs anti-cristo, papa vs anti-papa, ángeles vs demonios, mártires vs perseguidores. Ahora bien, ¿con qué fuerzas intentarían las negras imitar el poder de la dama blanca? ¿Quién es la dama negra en nuestra sociedad de hoy en día?
La dama negra no tiene porqué ser una persona física, puede ser una influencia oscura como lo es el capitalismo, comunismo o nazismo. En mi opinión, hoy en día la dama negra es todo aquello que intenta destruir lo que representa la dama blanca: pureza, bondad, obediencia, prudencia, maternidad…
Es curioso comprobar cómo se ajusta a este perfil, el actual feminismo radical que intenta desprestigiar y distorsionar la imagen de feminidad que María representa. Vemos cómo se quiere hacer creer que ser madre es ser oprimida, cómo se relaciona el libertinaje sexual con la libertad, cómo se menosprecia la virtud de la castidad o la virginidad y se exalta y promociona el vicio y el pecado a través de los medios de comunicación. Todo esto unido a un odio visceral contra la Iglesia y todo lo que ella representa, hace de esta corriente de pensamiento una imagen ajustada de la anti-dama, cuya máxima expresión, la encontramos en la promoción y financiación del aborto, uno de los más terribles sufrimientos de nuestra sociedad.
¿Qué podemos hacer para resistir el poderoso influjo de la dama negra en nuestro corazón? En el ajedrez hay una estrategia básica para no perder piezas: “no dejar ninguna pieza sin defender”; es decir, hagamos la jugada que hagamos, debemos intentar que ninguna de nuestras piezas quede indefensa. Pues nosotros igual, no descuidar la oración, no bajar la guardia y evitar, no sólo el pecado, sino sobre todo, las ocasiones de pecado. Con la oración invocamos el poder de los ángeles (torres), santos (caballos), María (dama), Iglesia (álfiles), etcétera, para que no nos desamparen y nos tengan siempre bien protegidos de las negras.
¿Verdad que así visto, el ajedrez ya no parece un juego tan aburrido? ¿Hace una partida?
|